Javier Sicilia presenta La confesión, el diario de Esteban Martorus

A través de Martorus, Sicilia desenmascara los problemas actuales de la iglesia católica

Mariana León Medina

El recinto Donceles 66 en el corazón del centro histórico acogió la presentación del libro La confesión, el diario de Esteban Martorus, escrito por el poeta y novelista Javier Sicilia. En la novela ficción y realidad parecen dividirse por una delgada línea, pues algunos personajes y acciones que se relatan recuerdan mucho a la situación actual del mundo eclesiástico.

La conferencia, la cual estuvo aderezada con representaciones teatrales de algunos pasajes del libro, contó con la presencia de diferentes personajes del mundo de las letras, quienes hablaron acerca de los aciertos y confesiones de la novela. Pablo Soler Frost relató que la novela habla sobre las desventuras del padre Martorus, pero también deja ver las diferentes facetas de la iglesia católica, a la que calificó como “un gran hospital, con muchos enfermos, donde hay buenos doctores y matasanos; santos y agonía”. Frost finalizó su intervención asegurando “Sicilia, al escribir esto, demuestra ser tan valiente en las letras como en la vida real”.

Jorge Traslosheros aseguró que Sicilia tiene una mirada de poeta y logra meterse en los pliegues de la humanidad y encuentra a dios en su escritura. Por su parte, el escritor Jorge Prieto aseguró que la novela del poeta es uno de los intentos más reales por escribir no sólo por encargo, sino por convicción propia, “logra, así, involucrar al lector de manera plena”, confesó.

En entrevista con Escrutinio, Sicilia relata los motivos que lo llevaron a hacer su propia confesión:

“Yo tengo una gran debilidad por este sacramento, pues es el lugar donde uno se mira frente a sus miserias, es el lugar del perdón, de la reconciliación, algo que hemos olvidado. Es, sin duda, uno de los momentos más hermosos de todos”.

Si pudiera hacer un pequeño resumen de su libro, ¿cómo lo sintetizaría?

Este es un libro que pretende encontrar la luz de la redención y la gratuidad que es comunión. Es un asomo a la redención, intenta mostrar la luz perdida de este acto, la cual ha sido nublada por el espectro de un mundo que ha ido borrando las huellas de dios y del amor en el mismo mundo.

¿De dónde nace la inspiración para crear estos personajes; tienen alguna similitud con la vida real?

Creo que toda novela se construye con hechos reales, con personaje que uno ha conocido. Es obvia la presentación del caso [Marcial] Maciel, quien es presentado como el padre M. Yo relato lo que hubiera deseado que hubiese sucedido, el drama es el mismo; pero eso es lo que yo esperaría como cristiano, como católico de un hombre como Maciel, de su congregación. Sin embargo, en este sentido se entrelazan ficción y realidad. La madre Benedicta, otro personaje del libro, existió, pues fue la abadesa de ese monasterio, fue también una mujer santa y entrañable a la que quise mucho; y le dejé su nombre. Así lo viví yo.

¿Catalogaría su libro como religioso, o sólo escrito por un religioso?

Yo nací en el seno de la iglesia católica y le debo el amor que tengo por la iglesia y por el misterio de cristo, a mi padre un hombre con una profunda mirada espiritual. Mi padre fue un hombre que realmente vivió entre los límites de la experiencia angelical y este sentido me llevo una herencia inmensa. A partir de mi padre me siento un hijo de la iglesia. La catalogaría, entonces, como una novela espiritual producto de la rica tradición espiritual de occidente.

¿Cómo salta el poeta a novelista?

No sabría decirlo, pues un poeta siempre está interpelado por su realidad y por pensamientos profundos. La novela es una continuación del poeta que usa otro lenguaje y otro medio del lenguaje muy distinto al de la poesía para seguir narrando eso que intuye, lo profundo de lo real.

¿Cuál es la diferencia entre su novela y su poesía?

El lenguaje, definitivamente. Son dos lenguajes distintos, la poesía lleva la sustancia y trata de entrar en el misterio, atisbarlo sin una mediación. La novela tiene la mediación de la realidad, de la historia, de las debilidades psicológicas y de la vida cotidiana. En ese sentido, son dos lenguajes distintos.

Si tuviera que elegir entre un género y otro, ¿con cuál se quedaría?

Yo amo más la poesía, pues la poesía da las sustancias y la poesía es quizá el más gratuito de los actos de la escritura, es algo que va a permanecer fuera del mercado, gracias a dios. En ese sentido expresa la gratuidad del amor, uno escribe poemas por gratuidad y uno ama gratuitamente. En ese sentido amo más la poesía que la novela. La poesía tiene, y la defino con un verso de Borges “la poesía es inmortal”.

¿Qué querría que se llevara el lector al final de la novela?

Un cuestionamiento frente al misterio de la vida y frente al misterio de dios o de la no existencia de dios. Un cuestionamiento profundo frente al sinsentido del mundo.

La coincidencia que tiene con la coyuntura actual, ¿buscaba provocar controversia cuando la escribió?

No; es una total coincidencia. Escribí esta novela hace tres años. El personaje Maciel me intriga como cualquier personaje que pudo haber sido santo y traicionó el espíritu, pues tenía los renglones torcidos. Lo escribí desde esa intriga y hay muchas cosas más en la novela, y por fortuna o desgracia, coincidió con la coyuntura de la develación de un nuevo escándalo. Es una coincidencia, no es ninguna artimaña mercadotécnica.

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Una respuesta a “Javier Sicilia presenta La confesión, el diario de Esteban Martorus

  1. me parece muy interesate esta pagina sigan a si para la sociedad ps

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