Televisoras desafían al Estado en tema electoral

Jaime Hernández Gómez

jaihergom@gmail.com

                                                 

A una semana de haber iniciado las precampañas electorales en México, las dos cadenas principales de Televisión (Televisa y TV Azteca) han difundido los promocionales de los partidos políticos y el Instituto Electoral Federal (IFE) de una manera desafiante en contra de las nuevas leyes electorales efectuadas con la reforma de 2007. 

            Desde el 31 de enero, fecha en que iniciaron las precampañas, las televisoras han difundido los promocionales en bloques de 3 a 5 cinco minutos por hora de transmisión; al mismo tiempo en todos sus canales concesionados (2, 4, 5, 7, 9, 13, 40), anteponiendo cortinillas antes y después de los promocionales, y difundiéndolos, no sólo en las barras comerciales, sino incluso en programación.

            En las cortinillas responsabilizan al IFE por la difusión de dichos spots. Televisa indica: “Los siguientes promocionales son ordenados por el IFE y serán transmitidos hasta el 5 de julio.” Por su parte, TV Azteca menciona: “Lamentamos esta interrupción, su programación favorita se reanudará en tres minutos.”

            Hasta ahora, lo que ha causado más polémica ha sido la transmisión de los promocionales políticos dentro de la barra de programación, con lo que se han interrumpido partidos de futbol, como el caso del Super Bowl, efectuado domingo pasado.

            En sus noticieros, las televisoras han editorializado la difusión de los promocionales mencionando que constituye un absurdo que se interrumpa los programas deportivos para la transmisión de los spots de los partidos, incluso en una nota del pasado lunes mostraron el disgusto de una familia que observaba el Super Bowl. 

            Ante la acción emprendida por las televisoras, resulta de vital importancia  mencionar algunos elementos que nos permiten tener un panorama más detallado sobre este tema.

            Primero, el IFE no ordenó la transmisión de los promocionales políticos dentro de la barra de programación, por lo que dicha acción fue decida exclusivamente por los concesionarios. De hecho, con base en el artículo 58 del Reglamento de Radio y Televisión en Materia Electora, el Comité de Radio y Televisión del IFE puede reconsiderar la programación de los spots por el tipo de programa especial, ya sea por la hora nacional, los debates presidenciables, los conciertos o eventos especialeslos eventos deportivos, los oficios religiosos, entre otros.

            Segundo, es importante entender el disgusto de las televisoras con las nuevas normas electorales, derivadas de la  reforma constitucional y legal efectuada en 2007-2008, en el que una de las medidas fundamentales fue la prohibición de la contratación de los partidos políticos y terceros de la publicidad electoral en los medios electrónicos de comunicación. 

            Esta medida fue efectuada, entre otras causas, debido a la cantidad significativa de recursos que los partidos políticos destinaban a las arcas de la radio, pero principalmente de la televisión, para adquirir publicidad electoral. En las elecciones de 2006 erogaron más de 2 mil millones de pesos en dicho rubro.

Empero, no sólo se trataba del gasto de recursos públicos en los medios electrónicos, lo más grave era la subordinación de la clase política ante los intereses particulares de los concesionarios, quienes como arrendatarios del tiempo aire, además de ponerle precio a sus espacios comerciales, imponían condiciones. Como ejemplo concreto se encuentra la aprobación de la denominada Ley Televisa.

            Derivado de la medida señalada surgió un nuevo marco de acceso de los partidos políticos a los medios electrónicos de comunicación. Los legisladores dispusieron que se utilizara los denominados tiempos del Estado para la transmisión de la publicidad política.

            Cabe señalar que los Tiempos del Estado se componen por los Oficiales (30 minutos diarios en radio y 30 en televisión) y tienen su base en la Ley Federal de Radio y Televisión, y los Fiscales (35 minutos diarios en radio y 18 en televisión) y se encuentran fijados en  el Decreto por el que se autoriza a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a recibir de los concesionarios el impuesto que se índica.

            Así, con las nuevas leyes electorales, al IFE se le adjudicó la función de  administrar los tiempos del Estado para fines electorales, por lo que desde el año pasado, — pero en este 2009 de forma más evidente por efectuarse procesos electorales federales y locales de manera concurrente— es la encargada de administrar los tiempos que le correspondan a los partidos políticos y a las autoridades electorales, en los periodos de precampañas electorales, campañas y fuera de estas.

            De acuerdo con la Constitución, “a partir del inicio de las precampañas y hasta el día de la jornada electoral quedarán a disposición del Instituto Federal Electoral cuarenta y ocho minutos diarios, que serán distribuidos en dos y hasta tres minutos por cada hora de transmisión en cada estación de radio y canal de televisión.” El horario de transmisión es de las 6 a las 24 horas.

Durante las precampañas, de los 48 minutos, 18 corresponden a los partidos políticos, y el resto a las autoridades electorales. Se utilizan 3 minutos por cada hora, de las 6 a las 12 y de las 18 a las 24 horas, y 2 minutos por cada hora, de 12 a 18 horas.

Así, el tiempo que disponen los partidos y el IFE en materia federal, además de los que se deben destinar para los procesos electorales de las entidades federativas generalmente son utilizados para la difusión de promocionales con duración de 30 segundos, por lo que, de manera lógica, se deben difundir 6 o 4 promocionales, por cada hora de transmisión, según sea el caso.

Asimismo, en cada hora de programación se programan 4 o más bloques comerciales, por lo que cada concesionario puede difundir un promocional en cada uno de ellos, con el objetivo de perjudicar, en lo menor posible, la comercialización de sus espacios.

Hasta el momento, una gran cantidad de medios han adoptado dicha lógica, sin embargo, no ha sido el caso de las televisoras. Los concesionarios de Televisa y TV Azteca han adoptado una estrategia que tiene el objetivo de agraviar la confianza de la ciudadanía ante IFE, y generar un mayor descontento en contra de la clase política.

 Su objetivo, como han sido en los últimos años, es desafiar al Estado y socavarlo en su facultad rectora y reguladora de los entes públicos y privados, es demostrar su poder de facto que ha logrado impedir la legislación de una ley que posibilite la democratización de los medios electrónicos de comunicación, es echar por la borda la reforma electoral que afecta sus intereses.

Por ahora la decisión está en manos del Instituto Federal Electoral. Después de notificar a las televisoras para conocer los motivos (los cuales sólo pueden ser técnicos) de las acciones, valorarán si lo que procede es emitir las sanciones correspondientes, o en su caso, desecharlas y entonces demostrar que el Estado ha sido derrotado.

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