Aristegui: el esperado regreso

Adán Castro Acosta

Fotografía: Archivo Revista Escrutinio

 

Una reunión de periodistas con ciudadanos, define Carmen Aristegui Flores al encuentro. Se dirige a las decenas, algunos cientos de personas agrupadas en la explanada del Centro Cultural José Martí, convocadas con el propósito de celebrar un triunfo que es de todas ellas: el regreso de la destacada periodista a un programa de radio.

            Además de dar a conocer algunos detalles de la emisión que comenzó este lunes en MVS Radio (frecuencia 102.5 FM), la reunión se convirtió en una oportunidad para reflexionar sobre las condiciones en las que se desenvuelve el ejercicio de la libertad de expresión actualmente.

            En el ambiente se siente la solidaridad con la periodista. Solidaridad que la comunicadora intenta corresponder en un largo preámbulo, que pretende incluir palabras para todos y a cada uno de los asistentes distinguidos al evento —personajes del mundo del periodismo y de la lucha social—, junto con una breve reseña de la labor de cada quién:

             Gabriel Sosa Plata, especialista en telecomunicaciones; el exprocurador de justicia del Distrito Federal Bernardo Bátiz; los actores Daniel Giménez Cacho y Dolores Heredia; el cineasta Jorge Fons; los moneros José Hernandez, Rafael Barajas El Fisgón y Rafael Pineda Rapé; Aleida Calleja, vicepresidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC); Jean François Boyer, director de Le Monde Diplomatique; entre muchos más…

             La gente congregada hace caso omiso del sol quemante de mediodía. Aún cuando Aristegui sugiere ser breve en sus palabras para no tener que soportar por mucho tiempo la hiriente insolación, se alzan las voces: “¡aguantamos!”, “¡no importa!” y un sonoro “¡aunque nos derritamos!”. De entre el público, alguien hace llegar, como regalo, una gorra a la locutora para protegerse del sol.

             “Se ha perdido una parte muy importante de la convivencia y de la coexistencia en este país”, sentencia Carmen Aristegui, y expresa: es necesario reconstituir los códigos básicos de la democracia. Su propósito con el nuevo programa, dice, va en el sentido de reconstruir los “lazos rotos” mediante la pluralidad, el dar voz a la amplia gama de opiniones y visiones. Como lo ha hecho siempre, lo cual le vale uno de los más altos niveles de credibilidad en el periodismo mexicano.

            Más que reunión o más que encuentro, se trata de un reencuentro. Este sábado 10 de enero, en esta explanada afuera del metro Hidalgo, se reencuentran los radioescuchas con su conductora preferida de noticias en la radio (“¡ya podemos volver a escuchar la radio!”, se escucha otro grito entusiasta), después de un año entero, casi exacto, de su salida del medio.

             Porque el viernes 4 de enero de 2008, de manera inesperada, en su programa Hoy por hoy en la estación W Radio, Aristegui anunciaba que ese día era la última emisión en la que participaría, tras cinco años de hacerlo. El motivo: “incompatibilidad editorial” entre los criterios de la empresa y los de la periodista, argumentaron los directivos de la W. Nadie les creyó entonces. Siguen sin creerles a un año. Se dice abiertamente: Carmen Aristegui salió de W Radio debido ni más ni menos que a un vergonzante acto de censura.

            En esta misma explanada, frente al Monumento a José Martí —periodista también él, cabe recordarlo—, se dieron cita también hace un año, el sábado 19 de enero, muchos de los personajes que ahora también están presentes, como el historiador Lorenzo Meyer y la senadora y luchadora social Rosario Ibarra. En ese entonces denunciaron una injusticia; hoy celebran un triunfo en la batalla por la libertad de expresión.

            Y sin embargo, no todos se muestran jubilosos. En especial, Meyer es cauto: “tenemos que congratularnos (por el regreso a la radio de Carmen Aristegui), pero no demasiado (…) las mismas condiciones que estaban hace un año siguen estando ahora”. Alude a la posibilidad de que Carmen Aristegui pueda ser presionada o censurada de nueva cuenta.

            Por eso, recalca, el regreso de Aristegui debe verse como “un grano de sal” en la lucha por la libertad de expresión mexicana, precaria al igual que su democracia. “Que la memoria de lo que pasó hace un año siga presente ahora”, expresa, “que el precio se los cobremos mucho más alto en caso de que nos vuelvan a hacer lo mismo”.

            Con energía, Rosario Ibarra insta a los presentes a no ensuciar el idioma, quizá evocando el lema con el que se bautizó al evento: “A las cosas por su nombre”.

            En el podio se encuentran también dos notables compañeras de lucha de Aristegui en la causa de la libre expresión: Sanjuana Martínez y Lydia Cacho. La primera afirma con vigor, también inspirada en el lema del evento: “A las cosas hay que llamarlas por su nombre”, y por lo tanto se debe llamar censura a lo que ocasionó la salida de Carmen Aristegui de W Radio. Cita al gran periodista polaco Ryszard Kapuscinski para decir que el periodismo no es para cínicos, y lamenta que se vendan espacios informativos como si fueran de publicidad.

            Por su parte, Cacho narra cómo a lo largo del último año varios dueños de medios han tenido tratos con Aristegui, pero en determinado momento llegaba una llamada telefónica y en ese momento terminaban definitivamente las negociaciones.

             Se encuentra también ahí el periodista Virgilio Caballero, quien afirma que “la parte más atrasada de esto que se llama transición democrática se encuentra en los medios de comunicación” y que “estamos ante un monopolio (en televisión) y un oligopolio (en radio) de 14 personas que determinan lo que debemos pensar y discutir”. Por lo tanto, concluye, es necesaria la democratización política de los medios de comunicación.

             Miguel Concha, presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, denuncia: hace un año “nos fue arrebatado nuestro derecho a la información”, por lo que a partir de ahora “nos constituimos en escudo para proteger la presencia de Carmen Aristegui y su equipo en la radio”.

 

***

 

Lunes 12 de enero, seis de la mañana. Las radios se prenden en las casas. Una voz largo tiempo extrañada se vuelve a oír. Una frecuencia diferente, un equipo de reporteros e informadores no tan diferente. Y el mismo concepto. Y la misma voz entrañable.

            Una lluvia de llamadas telefónicas, mensajes afectuosos y congratulaciones expresa el regocijo de muchos ciudadanos: un sector que por un año se quedó prácticamente sin opciones en la radio. Se unen a las felicitaciones generalizadas voces de todas los colores e ideologías, desde Diego Fernández de Cevallos y Manlio Fabio Beltrones hasta la familia Taibo, que hace llegar una desde el más allá en nombre del recientemente fallecido Gato Culto, Paco Ignacio Taibo I.

            Se hacen extensivas muchas de las felicitaciones a la familia Vargas, dueña de MVS, por hacer la apuesta que devolvió a Carmen Aristegui a la radio mexicana después de su prolongado exilio.

             MVS Noticias, edición matutina, comienza el primer día de su nuevo concepto. Un slogan: “Carmen Aristegui, más libre que nunca”. Y la esperanza de que así sea.

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