Política. Violencia: la nueva forma de la política

Jaime Julio Vega Pompa
 
“La humanidad no puede liberarse
 de la violencia más que por
medio de la no violencia”
Mahatma Gandhi
 
FELIPE CALDERÓN, presidente constitucional de México, ha llevado a cabo una política de seguridad que es violenta y que no ha dejado ver sus buenos resultados; la entrada del ejército en las calles ha provocado violaciones a los derechos humanos de civiles, tiroteos en plenas ciudades y han aumentado los asesinatos; todo esto aunado a la descalificación que ha tenido la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por parte de la Human Rights Watch y a la falta de disposición social que ahoga todos los rincones del país.
      La delincuencia organizada ha rebasado por mucho el poder del Estado para poder mantener el control y el orden social, ahora, como último recurso se utiliza al ejército, que es un cuerpo armado violento y listo para responder a cualquier situación que se le presente; sin embargo, el ejército parece que no está preparado para respetar los derechos humanos de la población civil, y tampoco lo están los cuerpos de seguridad, eso es lo que ha dicho la CNDH en cuanto a las recomendaciones que le ha hecho a los cuerpos armados.
     Es claro el objetivo de Calderón: acabar con la delincuencia organizada. Sin embargo, al utilizar esta política como la principal forma de poner orden en el país, no se está dando la importancia necesaria a los otros rubros que también se necesitan cubrir para poder ir menguando cada vez más la delincuencia; se requiere de una política integral, crear un plan de beneficios para los grupos sociales más desprotegidos. Es necesario reflexionar sobre los resultados que ha tenido esta política de violencia; no se puede negar que esta campaña se pensó y se ha llevado a cabo con miras a los principios más altos a los que aspira cualquier ser humano, sin embargo, si no ha dado los resultados esperados es necesario cambiarla, estamos muy a tiempo para hacerlo. La estrategia debe cambiar.
      Sí, es cierto que el ejército es una de las instituciones con más prestigio y credibilidad en el país, pero el desprestigio mismo lo producen los mismos elementos que no son capaces de limitar el poder que sus investiduras les otorgan, ellos mismos destruyen el estado de derecho, y es precisamente para lo opuesto para lo que son contratados; el estado de derecho debe ser protegido a cualquier costo.
      La CNDH tampoco se ha salvado de las descalificaciones por parte de un reporte hecho por la Human Rights Watch (HRW), que se suma con otros reportes serios, que han concluido en que la CNDH está lejos de trabajar bajo parámetros de transparencia y accesibilidad de información aceptables, sobre todo tratándose de una instancia pública de protección de los derechos humanos. Revisemos los datos paso por paso; la CNDH es la más grande su tipo (más de mil empleados) y la más cara (79 millones de dólares para el 2008), y José Luis Soberanes, su presidente, no atiende ni acepta las recomendaciones que se le hacen, pues según el reporte, la CNDH no divulga ni pública la información que recaba sobre la gran mayoría de casos que trata; tampoco divulga la información sobre los acuerdos que firma con las instituciones, que incluyen los abusos documentados y las reparaciones que las autoridades se comprometieron a resarcir; y menos informa sobre el nivel de cumplimiento de las autoridades gubernamentales. 
      La pobreza es uno de los factores que crean todo este tipo de conflictos que al parecer están lejos de resolverse, pues la pobreza provoca violencia, y el gobierno en el poder y todos los que lo han precedido, han tratado de erradicar poco a poco esta plaga que se extiende en el mundo entero; y este problema se puede ver y escuchar a diario en cualquier medio, en cualquier lugar. Sin embargo, según un estudio realizado por la ONU demuestra lo siguiente: En la actualidad, las principales víctimas de violencia, pobreza, discriminación, falta de servicios y son portadoras del VIH/SIDA, son las mujeres empobrecidas, las indígenas y las adolescentes menores. En todo el mundo una de cada tres mujeres ha sido víctima de malos tratos, obligada a entablar relaciones sexuales o maltratadas de alguna u otra manera. Cada día, más de 70,000 niñas adolescentes contraen matrimonio, casi 40,000 dan a luz y más de medio millón de mujeres mueren cada año en el mundo por complicaciones obstétricas absolutamente prevenibles. Las mujeres jóvenes constituyen más del 60% de todas las personas de entre 15 y 24 años de edad que viven con el VIH/SIDA.
      Con estos datos tan crudos, podemos discernir que en realidad, no es sólo cuestión de delincuencia o de cómo resolverla, sino de medidas integrales que apoyen a la población, qué es lo que se está esperando, cómo tener un país en paz si las condiciones sociales y económicas no se prestan para llevar a cabo ese ideal. La pobreza, la delincuencia, la corrupción y cada uno de los problemas sociales demuestran un fracaso rotundo del Estado, como lo está demostrando esta política violenta que a ningún lado nos conducirá. Es inútil seguir creando leyes que no se aplicarán ni se llevarán a cabo y sólo crearán  una sobre regulación en el sistema que al final de cuentas, no solucionarán los problemas de la sociedad que cada día es más incrédula de la política mexicana y tiende más hacia el crimen, el Estado mexicano es, hoy en día, un Estado trastocado.

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