CURADO DE PICOTA. Apoteosis. El Gabinete hecho letanía y la Operación limpieza.

 Miguel Ángel López Flores
 
 
 
Definamos. Es sencillo. La acción de purificar, en su primera acepción, según la Real Academia de la Lengua, llama a “quitar de algo lo que le es extraño, dejándolo en el ser y perfección que debe tener según su calidad”; verbo que, en teoría, se está llevando a cabo en varias de las dependencias de seguridad a nivel nacional, estatal y municipal. Esto, en el marco del  Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, firmado ante la presión social y mediática que generara el secuestro y asesinato de un acaudalado adolescente, ya, hace más de 100 días.
 
Sí, en teoría. Y es que, a pesar de que grandes cabezas de la Seguridad Pública Federal –y es aquí cuando un servidor tuvo que elegir entre eso y “delincuencia organizada” al considerarlos cuasi sinónimos – como el ex comisionado de la Policía Federal, Víctor Gerardo Garay Cadena, Noé Ramírez Mandujano, ex subprocurador de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada y Ricardo Gutiérrez Vargas, quien fuera hasta hace pocos días director de la Interpol México, han caído presos o arraigados, la llamada “Operación limpieza”, nada más no convence. Al contrario, cada acción de esta magnitud saca a relucir, inmediatamente y de forma proporcional, el grado de inmundicia que impera en las corporaciones de seguridad y justicia en el país, es decir, todo se ensucia más. Y,  de “bote pronto”, lo que más preocupa, el Poder judicial también ha sido tocado por el escarnio público, aún sin repercusiones claras o sospechosos claros.
 
Inevitablemente, en la Opinión pública surgen interrogantes. Los cómos y los por qués de la presencia de esa gente en mencionados puestos estratégicos colman foros y espacios de discusión y análisis. Además, el quién los colocó ahí hace estragos las estrategias de comunicación de Genaro García Luna (titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal) y Eduardo Medina Mora (Procurador General de Justicia), tan es así que, han desaparecido, prácticamente, de los medios de comunicación electrónicos, conservando así, un sospechoso perfil bajo que hace pensar: “el que nada debe, nada teme”. Y, por otro lado, las respuestas oficiales son más que predecibles: “confianza total en mis colaboradores”, esgrimió Felipe Calderón al ser cuestionado sobre el actuar y honestidad de sus subordinados en esta materia (Como se documentó el 24 de noviembre de 2008 en la mayoría de los periódicos de circulación nacional). Un eufemismo bastante criticado.
 
Políticamente hablando, ¿no le saldría más barato a Calderón Hinojosa prescindir de estos dos funcionarios que sacar a la luz que las corporaciones policíacas federales están llenas de hampones?, en el entendido de que más vale lavar la ropa sucia en casa. O, ¿será que el jefe del ejecutivo aún busca legitimidad después de dos años de mandato?; sí es esta última, en verdad, qué pena.
 
Y no, no sería un capricho popular o personal pedir la cabeza de estos dos funcionarios. Por lo menos, a García Luna por varios meses, se le han documentado (en medios como Proceso, y Reporte Índigo) actos de corrupción, tráfico de influencias, cooptación y abuso de autoridad sin que nadie, en este caso Felipe Calderón, haga algo; por su lado, Medina Mora ha sido acusado de encubrir negocios turbios y entorpecer investigaciones relacionadas con  la familia Bribiesca Sahagún, juez y parte. Simplemente, sería atender al sentido común relegar de sus funciones a quienes podrían, de una u otra forma, caer después y, tal vez, llevándose entre las patas a  muchos más. Como dirían por ahí, ¿Qué necesidad?
 
Aunque, pensándolo bien, Felipe Calderón tiende convertir a sus colaboradores en semi dioses, impolutos y llenos de gracia, al grado de hacerlo casi una patología. Es decir, la relación con su gabinete es apoteótica. Juan Camilo Mouriño Terrazo acabó, en el discurso y en vida, así. Medina Mora, García Luna, Lozano Alarcón (Secretario del Trabajo), Cortazar Lara (Coordinador de comunicación social de la Presidencia), Vásquez Mota (política dedicada a la Educación Pública nacional), Carlos Hermosillo (ex futbolista, ahora haciendo las veces de jefe del deporte mexicano), Luis Téllez (vocero en accidentes aéreos y, oficialmente, Secretario de Comunicaciones y Transportes) y el ahora nuevo Secretario de Gobernación, Fernando Francisco Gómez-Mont Urueta, son ejemplos claros de los Campos Eliseos  en los que se ha convertido la Residencia Oficial de los Pinos. Todos, con historiales grises, parcos y sucios y/o, en el peor de los casos, con una incompetencia probada de estar en dónde están. 
            Si purificar es “quitar de algo lo que le es ajeno”, ¿por qué no quitar del gobierno a personas contrarias del interés general? O, ¿será que el gobierno no pertenece al interés general? Sí, perversamente, lo último puede ser afirmación y pregunta al mismo tiempo. 
A dos años de la administración calderonista han pasado muchas cosas, sin embargo,  el tema medular ha sido la seguridad pública y en eso, precisamente, hoy día, la agenda está llena y en desorden. Decapitados, secuestros, decomisos y aprensiones se encumbran como las palabras más escritas en la prensa y, por su parte, la corrupción y la Incompetencia comos los frenos que han impedido llegar a soluciones y bien lograr los proyectos y acuerdos. Ejemplo de esto, la Agencia Federal de Investigaciones se encuentra desmantelada y congelada, mientras que, de su grupo antisecuestros quedan sólo 16 de los 300 agentes que operaban en esa corporación en septiembre pasado (Reforma, 28 de noviembre de 2008). Sólo en México, sólo en esta administración.
 La operación limpieza debe acabar para eliminar la incertidumbre social. Que el ingeniero le de el lugar a un policía de carrera podría  ser la solución más práctica y económica, menos cruenta y vergonzosa. Además, ¿acaso los neoliberales, como FCH, no se van por este tipo de decisiones?, es extraño que niegue, y con tanto descaro, la cruz de su parroquia. En fin, la apoteosis –decir que las relaciones amorosas también son así, sería muy atrevido- hace estragos hasta en los jefes de estado.
:::Jaculatoria:::
El Sexto Encuentro Mundial de las Familias tendrá dos sedes. Una, en Guadalajara y la otra, en el Centro Bancomer de la Ciudad de México. Y, por lo menos en este último, la entrada al triduo de conferencias a tenor del Encuentro costará 500 pesos. ¿Qué tipo de familias asistirán?
 

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