Cuba: nuevo miembro del Grupo Río. La OEA a segundo plano

Rodrigo Delgado Méndez
 
La integración latinoamericana no deja de avanzar. La semana pasada se dio un paso transcendental  para la conformación de un organismo internacional latinoamericano deliberativo y con peso político (a diferencia  de otros organismos regionales con fines específicos como salud o comercio)  con la integración de Cuba al Grupo Río.
La importancia que esto conlleva es que el Grupo Río se perfila como el principal foro político y de jefes de Estado de Latinoamérica, dejando de lado la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que forman parte Canadá y Estados Unidos, y en la cual éste último ha impuesto su voluntad en todo momento, este panorama hasta últimas fechas, en las que no pudo imponer al ex secretario de relaciones exteriores mexicano, Luis Ernesto Derbez, como secretario general; además de ser un organismo creado por la voluntad de Estados Unidos como forma de legitimación internacional.
La necesidad de un organismo regional latinoamericano,  sin influencia de los Estados Unidos, quedó de manifiesto en República  Dominicana durante la cumbre de este año, cuando Ecuador exigió una condena a Colombia por el bombardeo en la frontera del lado ecuatoriano contra  guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En esa ocasión varios países expresaron el haber recibido presiones por parte de la representación norteamericana, para no condenar el acto.
El ingreso de cuba es muy significativo, ya que  muestra que nuevamente está formando parte de la comunidad regional, después de casi 50 años de bloqueo y haber sido expulsado de la OEA después de la revolución de 1959, bajo el pretexto del no respeto a los derechos humanos.
Si bien desde hace dos años empezó a verse una importante voluntad de los estados latinoamericanos de  búsqueda de soberanía y quitarse las presiones ejercidas por Estados Unidos, a partir del rechazo al Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA, por sus siglas en inglés) cada país tiene su propia concepción de los grados de integración convenientes para la región.
No se trata de una obscura influencia malévola de Chávez y su terrible “socialismo para el siglo XXI” que tiene embrujados a países como Bolivia y Ecuador, es la búsqueda de la soberanía y la autodeterminación de las naciones del continente que se han visto hegemonizadas a lo largo del siglo pasado.
Es un movimiento bajo la  lógica de que, si la división y los golpes de Estado para la desestabilización fueron la receta norteamericana el dominio continental y sus intereses, la integración y cooperación  es la única opción que tienen aquellos estados que pretendan mejorar sus condiciones sociales y políticas.
De Chávez se puede decir lo que se quiera, bueno o malo, pero ha sido el principal promotor  de la integración latinoamericana, si bien otras naciones tienen  perspectivas diferentes a lo que él plantea como la “patria grande”, Venezuela  ha dado el ejemplo de anteponer los intereses nacionales a los regionales, con los grandes apoyos energéticos y cooperación en diferentes planos con las demás países.
Diferentes proyectos tienen el respaldo de los países latinoamericanos, por un lado se encuentran los planes de integración económica con el cacareadísimo Banco del Sur, por otro lado y por lo pronto, el Mercosur como medio de integración comercial,  el pleno apoyo de las naciones sudamericanas por la conformación de Unasur y finalmente  el Comando del Sur, organismo de defensa militar para el continente sudamericano.
Si bien Estados Unidos tiene gobiernos afines en Latinoamérica, todos los estados del continente de alguna manera tienen que formar parte en estos procesos, a riesgo de verse aislados y desfasados de un desarrollo intrínseco,  lo cual es ―tristemente― lo que observamos en el caso de México.
Muestra de los resultados del peso que  estos organismos están teniendo son casos como el  mencionado de Ecuador y Colombia,  está también el caso de Bolivia, en el respaldo al referéndum del presidente y los gobernadores  y la nueva constitución, además de las medidas tomadas contra  la oposición golpista en el país.
En próximas fechas también se verán nuevos acuerdos tomados en el seno de dichos organismos, sobre todo en momentos en que la crisis económica se presenta como el principal reto a los países de la región.

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