CURADO DE PICOTA. El spot, la ceguera y la sordera

 Miguel Ángel López Flores
 
 
Comprender, escuchar, analizar, observar, entender… ser asertivos, sin duda, mucho de esto hace falta en nuestro país. Actitudes que se desarrollan, en el mejor de casos, en la etapa adulta o que se olvidan con el tiempo. Sobre todo, saber escuchar las necesidades de los demás hasta llegar a comprender sus deseos, actitudes, pasiones y clamores, cualidad básica de lo que Maquiavelo llamaba el “Soberano” y que, por más verdad de perogrullo que suene, nuestros gobiernos adolecen.
 
En esta ocasión, el presente espacio tendrá que reducir su nivel de análisis para ver si así se entiende un poco. Y no se hace por los lectores que comúnmente recurren al presente medio a informarse, no, más bien lo haré por aquellos que no le entran a este brindis quincenal y que hacen obligan bajar el nivel discursivo de este autor al nivel de su característica puerilidad.
 
No es de extrañarse que la reflexión por parte de los gobiernos y sus representantes sea mínima… ínfima e irreverentemente mediocre. Es más, a últimas fechas se ha tenido que recurrir a los bisoños televisivos más reconocidos para que, gracias a su “gran popularidad” –según dicen, existen estudios que arrojan qué o quiénes son los personajes con mayor credibilidad en la sociedad (confróntese, para mayor información, el caso “Peña Nieto Gaviota”-, refuercen de forma somera y altamente emotiva los discursos oficiales.  
 
Sí, bajo el lema: “por México”, se ha invitado en horario televisivo AAA a la pasividad popular frente a la crisis económica mundial reflejada en México.  Se dice, con un jingle parco de fondo: “jamás –la crisis- será más grande que nosotros mismos” y, el colmo, se atreven a dar una irresponsable y áltamente estúpida solución, en voz de Eduardo Yáñez: “echándole muchas… todas las ganas”, según, se saldrá de la crisis. E,  inmediátamente, por si el plan anterior no funciona,  Lucero y Fernando Colunga llaman a: “cuando escuches a alguien decir que esta crisis económica es muy grande, contéstale –con una peligrosa e implícita voz de orden- que más grande es el amor a nuestro país, más grandes son las ganas de que nuestro hijos tengan un futuro mejor del que jamás tuvimos”… así que, a enfrentar a quien piense diferente y a decir, ya en el peor de los casos, resignarse que esto es lo que nos toca vivir hoy y ya. Sí, gran consuelo, en fin, también nos dicen: “gigantesco es nuestro corazón”. Todo, por supuesto, firmado por Televisa.
 
¿En verdad la sociedad se merece este tipo de spots?; más bien, parece ser que lo arriba expuesto es consecuencia de un desconocimiento brutal de la sociedad mexicana, de su capacidad de análisis e interpretación; aunque, no se puede negar que grandes cantidades de personas carecen de información, lo que las hace vulnerables a la desinformación explícita e implícita de estos bodrios televisivos; vulnerabilidad que no significa la entrada total e intacta de todo el mensaje, sí, admitiendo que el ser humano es razonal y selecto en lo que cree y considera correcto.
 
Para muestra, un pequeño botón. Ya pasó el 02 de noviembre, sin embargo, los muertos están presentes a toda hora y a lo largo de todo el territorio nacional. Sírvame exponer el presente punto con fragmentos de un escrito que llegó a las manos de quien escribe. Un texto titulado: “Ciegos y sordos”,  elaborado por un adolescente de quince años, Alfonso Ortega Mantecón, estudiante de secundaria y gran apasionado por la lectura, el arte y la música que, a tenor, de un concurso estudiantil en su colegio (Nuevo Continente, en México Distrito Federal), escribiera su sincero sentir sobre la situación de violencia que azota el país, aterrizada en la Ciudad de México, misma que eleva la incertidumbre en la gente común como él.
 
Alfonso escribe:
 
“Dado el falso resplandor de la Ciudad de México, una crítica a la ingenua y optimista sociedad de los años cincuenta, que Fuentes satiriza como `la región más transparente´; realidad con una atmósfera viciada y asfixiante de nuestro México perdido; una ciudad habitada por ciegos y sordos ante nuestra realidad y porvenir, pordioseros en los edificios, desempleados con sus carteles de sus diferentes oficios recargados sobre la reja de la Catedral, franeleros, limpia vidrios, pseudo acróbatas, traga fuegos, y otros personajes de nuestra desgastada y decadente sociedad;  una mujer gritando que le han robado el bolso, un ladrón corriendo tirando lo que no le sirve y un policía fingiendo que es sordo y ciego; un hombre vestido con un traje impecable pidiendo tres pesos para hablar por teléfono porque lo han asaltado y robado su coche […]
 
[…] todo es un caos, un desorden total, ruido, gritos, ya no sé si es real o un sueño… no…  no es un sueño, es una pesadilla, una pesadilla que se ha convertido en un mundo real, pero por cada mexicano muerto en vano, sacrificado, hay uno responsable y la posible redención  […]
 
[…] Qué decir de la región más transparente; en donde con `transparencia´ nuestras autoridades buscan `transparentar´ las prácticas corruptas para que se vean “transparentemente” legales y donde la corrupción continua igual o peor […]
 
[…]Cierro los ojos y sueño con el futuro que nos espera, a mí, a los ciudadanos y a México que tiene dos bifurcaciones: el caos o el bienestar […].”
 
           
¿Qué tanto cuesta escuchar, leer y reflexionar a las “personas de pie” como Alfonso?, no puede ser mucho el esfuerzo y el desgaste en ello y, mucho menos, los interés de las minorías superiores al pensamiento y opinión de las  personas que buscan la paz y que, paradójicamente son más. Y sí, Alfonso perdió el concurso. Les costó mucho entenderlo. Lo último también es pregunta.
 
Sí, parece ser que es más fácil legitimar dicha sordera y ceguera elaborando spots como el de Televisa que salir a las calles a buscar verdaderas opiniones. Es más sencillo, y lo digo con miedo, dar una orden basada en la ignorancia que un consejo basado en la información y el conocimiento y más útil usar, cual pericos, a un grupo de gente sin conciencia que salir y dar la cara como los gobernantes que se dicen ser… es cuestión de valor y,  todos estos, no lo tienen y les vale.
 

           
:::Jaculatoria:::
 
Y ya encarrerados con Televisa: Fuego en la sangre acabó y el machismo con los hijos que dios les mandó afloró; la Virgen de Guadalupe salvó el día… ¡Viva México, viva México! Se repetía… Y ahora, ¿quién podrá decir que las telenovelas no son instrumentos ideológicos y políticos? Digo, creo que en un ambiente por la despenalización del aborto y la laicidad del Estado, duele.

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