Victoria pírrica

Pedro Jaimes Villarreal
 
Durante esta última semana hemos visto la campaña en medios masivos de comunicación para destacar el trabajo legislativo que dio como resultado la aprobación de una serie de reformas al sector energético en hidrocarburos del país. Esta campaña se distingue por dos aspectos principalmente: a) buscar reivindicar la imagen del legislador mexicano, “capaz de llegar a acuerdos” y, b) demostrar cuán difícil fue lo que se hizo como ejemplo de un trabajo legislativo en la búsqueda de un bien común. El bien común de hacer negocios de un sector que globalmente está hecho para hacer negocios, y que es un factor de estabilidad o desestabilización de gobiernos del signo que se les ocurra.
México se destacaba en el sector hidrocarburos como poseedor de una industria de férreo control estatal de corte socialista y lo que buscaba la llamada reforma energética era romper con ese control monopólico para hacer competitivo a este sector permitiendo la inversión privada o asociada al gobierno, bajo esquemas de regulación claros y certeros que permitieran el desarrollo de negocios en la exploración, explotación, transporte, almacenaje, refinación y exportación de crudo, principalmente en áreas poco exploradas como el caso de la exploración en mar abierto.
Tras este argumento las fuerzas políticas del país mostraron la división bipolar que venían mostrando claramente. Por el lado oficialista se trató de incentivar una reforma que abriera plenamente la posibilidad de la inversión privada para que la paraestatal dejara de serlo en aras del libre mercado y la competitividad; por el otro, se creó un movimiento de resistencia cívico-político llamado “Movimiento en Defensa del Petróleo” liderado por Andrés Manuel López Obrador. Dicho movimiento enfatiza (lo digo en presente ya que dicho movimiento continúa) en su lucha por una reivindicación acerca de que la explotación y comercialización de los recursos naturales dentro del territorio Mexicano, como el petróleo, son para beneficio exclusivo del “pueblo”. 
Las cartas estaban sobre la mesa, por un lado un frente opositor al gobierno de corte izquierdista y a todo lo que emane de él en cuanto privatizaciones, con una base de simpatizantes por la figura de Andrés Manuel López Obrador, esgrimiendo movimientos reivindicadores de la ‘resistencia civil pacífica’; y por el otro lado, un gobierno de centro derecha cuestionado a más no poder por su arribo al poder poco claro, que en la medida de lo posible, ha tratado de hacer reformas para combinar (o asociar) negocios con intereses de Estado (no al revés). En ello el gobierno se ha apuntado una estrella más en la visera de reformador tras las otras reformas aprobadas: la hacendaria (IETU), la educativa (con la Alianza para la Educación) y la de pensiones (reforma de la ley del ISSSTE). En el horizonte ya se deja ver la reforma de seguridad y justicia… un debate por venir.
La lectura post reforma
El resultado es claro. Para el gobierno federal y la Secretaria de Energía la reforma solo era un pendiente. Pues lo que ahora se llama “contratos incentivados”  una vez aprobados ya están en marcha y se prevé que  dentro de 9 o 12 meses a más tardar exista ya un modelo de contrato aplicado al fin para aprovechar las nuevas facultades que la paraestatal obtuvo, facultades que al parecer no pichan ni cachan pero ahora medio dejan batear.
Las opiniones que giran en torno a si fue una reforma chica o corta, realmente son irrisorias. Por más grande que haya sido la reforma los sectores empresariales y sus medios de comunicación a modo siempre van a presionar por que se les abra de par en par la puerta a todos los negocios que tiene el gobierno. Esta no es una crítica en sentido negativo a su hacer, debe ser claramente comprensible que ese es su  leit motiv, hacer negocios. Aún así, la lectura desde el enfoque de los negocios y las finanzas manifiesta que la mentada reforma es un fracaso, porque en el fondo PEMEX no dejará de importar gasolinas ni ampliará las expectativas para ser competitiva en exploración, transporte, refinación e importación de petróleo y sus derivados.
Desde el enfoque partidista es otra la lectura. El gobierno se apunta una reforma más, transformó una evidente derrota en una pírrica victoria, pero al fin victoria. Al aprobarse la reforma, pasó lo que tenía que pasar, y la agenda reformista continúa. Manga ancha a los negocios incentivados por un gobierno que administra como una gerencia de negocios.
Por el lado opositor el movimiento sigue en su fase de resistencia, y logró verdaderamente hacer valer su voz para que por lo menos la letra de la ley fuera en un sentido diferente a lo que se proponía el gobierno federal y esa es también una pírrica victoria, pero victoria al fin. Sin embargo, ni hemos dejado de ser mexicanos por el hecho de hacer negocios con el petróleo, ni tampoco existe la certidumbre de la victoria. Andrés Manuel López Obrador ha sido fiel a su discurso y enfoca su real oposición a contravenir lo que venga del gobierno calderonista y su partido, bajo el contexto lo favorece ampliamente. En medio de la crisis López Obrador sabe cómo articular su movimiento entorno a la exigencia de justicia social para los trabajadores y las clases medias. La población que vota continúa dividida. La polarización se ha delineado con mayor nitidez e incluso es posible observar ya en el Partido de la Revolución Democrática una fractura intrapartido por aquellos que apoyan al excandidato presidencial y su discurso y aquellos que están dispuestos a negociar con el gobierno federal. Estos últimos evidentemente han dejado de ser plena oposición.
En los medios un grupo de senadores representado por el PRI, el PAN y el PRD, han proclamado el éxito de la negociación en pro de la reforma. Uno de los argumentos esgrimidos ha sido el de que la ley no puede rebasar la realidad, lo que los hechos les marca, que en el mundo globalizado ‘busines are busines’. Sin embargo, esta reforma ha probado ser todo lo contrario, al observarse  que la ley si puede y debe ser reformada para no contravenir la realidad que ellos observan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s