Editorial Escrutinio No. 13 | Lunes 03 de noviembre de 2008.

REFORMAS GRANDES-POLÍTICOS CHIQUITOS

A causa de los vicios que una democracia representativa a la mexicana implica, se tiene una idea tergiversada acerca de qué significa llegar a “acuerdos”. Cuando la participación política de la ciudadanía se limita a ejercer un sufragio (el cual por lo demás se decide con base en propaganda y no en ideas ni información) cada periodo electoral, y se deja a merced de los “representantes” el futuro político de la nación, se pueden imaginar los raudales de problemas que se tienen.

Así, cuando las autoridades electas tienen vía libre para hacer y deshacer en el país, una decisión que cuente con muchos votos en el congreso federal, por ejemplo, dista mucho de ser en sí misma una decisión emanada de las aspiraciones de la sociedad. Nuestros representantes están acostumbrados a representarse a sí mismos y a sus partidos. No más.

Si, en este caso, la reforma petrolera salió a base de un voto variopinto en la cámara de diputados no es necesariamente el sentir de las mayorías: las componendas copulares, como es el caso de la reforma, no son “acuerdo” y “concertación” sino más bien negociación oculta.

Después de presenciar la exhibición de fuerzas políticas en el Congreso mexicano, encontramos que la aprobación consensuada de la nueva normatividad, ha sido producto de algunos fenómenos: El PRD ha sido controlado por NI. Éste partido trabaja en forma similar al PVEM, PANAL y PSD en relación al PRI y AN; y ha llegado a una ruptura con el grupo de AMLO al interior del Partido, así como con los Partidos del Trabajo y Convergencia.

La nueva anatomía de los Partidos Políticos ha dejado atrás por la vía institucional al sector más crítico de la política de partidos: el ex-candidato a la presidencia por el PRD ha sido relegado por la dirección del PRD, emanada de las elecciones internas más criticadas que hayamos presenciado. Después de golpear al PRD durante meses, justamente debido a las elecciones internas, ahora PAN y PRI se desentienden de aquellos ataques y hacen de la Nueva Izquierda, el patrón a seguir para los integrantes de la oposición legislativa: ceder en las críticas al plan gubernamental a cambio de incentivos, reconocimientos, y probablemente, ayuda en contra del sector más crítico (similar terapia aplicó el PRI a los sectores críticos del PAN y del mismo PRI a partir de los años ochenta para depurarlos y dejar en ellos la mayor cantidad de simpatizantes del proyecto gubernamental)

El mensaje que los políticos quieren hacer entender a quienes distan de sus concertaciones es que si no es a través de las tribunas, en los escaños o curules del Congreso, la discusión y objeción respecto a un tema está por demás. Al final de cuentas, si las decisiones que dirigirán el destino de la nación se toman en el Congreso, ¿para qué hacerle caso a quien opina distinto?

Queda demostrado que en este país están por delante los intereses políticos y económicos. Tenemos políticos chiquitos para reformas grandes. La reforma energética se presenta ahora como la mayor conquista política en la historia entre las tres principales fuerzas políticas, aunque en realidad se haya maquillado que la paraestatal en nada tendrá que ver con empresas privadas.

A su vez, el comportamiento de los medios de comunicación en general, ha sido un monumento a la estulticia: el apoyo sin crítica que el oligopolio de los medios electrónicos viene dando al plan energético, coincide con el apoyo que dieron al plan neoliberal-priísta desde el principio: Azcárraga III, Salinas Pliego (el primo del ex-presidente) y los nuevos dueños de unos cuantos consorcios de radio que se han visto beneficiados por el poder, son soldados del PRIAN, como lo fue el tigre Azcárraga del PRI. Ni un ápice ha cambiado el manejo mediático y sus arreglos con el poder en estos años de la invisible “transición democrática” (ya decía el primer Azcárraga que sus emisoras no educaban a la gente y que para ello existía la SEP).

Aunado a lo anterior, hay que comprender que TELEVISA como los otros consorcios son medios trasnacionales con fines de lucro y que estas leyes neoliberales no sólo le dan libertad de entrar a nuevas áreas de negocios y ampliar su fortuna, sino que crean un conflicto de interés ya que al ser “parte” dentro de esas decisiones (al ser beneficiadas) son también “jueces” frente a la gente y en horario estelar.

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