Y la Belisario fue para…

Beatriz A. García Acevedo
 
El pasado 3 de Octubre y luego de haberse puesto a consideración, quién era merecedor del reconocimiento más importante al que puede aspirar un ciudadano de este país y que año con año entrega el Senado de la República,  la Comisión para la medalla de Honor Belisario Domínguez se reunió para hacer oficial la entrega de tal reconocimiento, a Miguel Ángel Granados Chapa.
 
El periodista fue seleccionado de entre 12 candidatos, pues según lo expresó Manuel Velasco –presidente de la Comisión para la medalla- el creador de la Plaza Pública fue el más respaldado por un amplio sector de la sociedad, el mismo día de la entrega, la senadora María Rojo lo confirmaría: “habría que referirse a la masiva participación de la comunidad cultural y de la sociedad civil mexicana, y a la unánime aceptación de la propuesta para ser reconocido por el Senado de la República” 
 
Cabe señalar, que el periodista además de ser apoyado y promovido por columnistas y medios de comunicación, contó con el apoyo unánime de los partidos políticos. Es así, como el  7 de Octubre, el maestro Granados Chapa, recibe entre amigos, colegas y legisladores la medalla Belisario Domínguez, de manos del Presidente del Senado, Gustavo Madero.
 
En sesión solemne y con Felipe Calderón como invitado especial, Granados Chapa logró algo que parecía imposible, que tanto Ejecutivo como legisladores del PRD estuvieran reunidos en la misma sala, muy a pesar de éstos últimos que hicieron una excepción debido a la ocasión y al apoyo que por días dieron para que el maestro Miguel Ángel recibiera tal reconocimiento. 
 
Granados Chapa fue contundente y preciso en su discurso, expresó como lo ha hecho -y se le reconoce en su ejercicio periodístico-, críticas a la situación actual y a los actores que la protagonizan, no importándole tener al lado a Felipe Calderón que momentos antes había ignorado un grito emitido desde el lugar de los invitados: “es un honor estar con Obrador”.
 
El periodista de 67 años, advirtió del riesgo ante las tendencias autoritarias y la criminalización de la protesta, difícil resultó no comparar el entorno de su discurso con el que el Dr. Belisario Domínguez describiría en su intervención en el congreso el 17 de septiembre de 1913:
 
“La verdad es ésta: … la situación actual de la República, es infinitamente peor que antes: … nuestra moneda encuéntrase depreciada en el extranjero;… la prensa de la República amordazada, o cobardemente vendida al gobierno y ocultando sistemáticamente la verdad; nuestros campos abandonados; muchos pueblos arrasados y, por último, el hambre y la miseria en todas sus formas, amenazan extenderse rápidamente en toda la superficie de nuestra infortunada patria.”
 
Granados Chapa habló de la importancia de la movilización y de la consideración que la clase política debiera tener sobre la opinión de la ciudadanía en asuntos relevantes que son de interés público y no solo dependen de las decisiones de los legisladores, que aunque fueron votados, sus tareas también se alimentan de la expresión y movilización en las calles.
 
El periodista reprobó tajantemente las prácticas autoritarias, pidió establecer mecanismos que impidieran la desaparición forzada de personas y una Ley de Amnistía para los presos políticos que purgan condenas inmerecidas.
Tampoco quedó atrás la crítica a los poderes fácticos que trastocan la vida democrática “Los poderes fácticos, los que gobiernan sin haber sido elegidos, los que buscan y obtienen ganancia de negocios que atentan contra el interés general gobiernan en mayor medida que los gobiernos; la lucha de unos y otros poderes ilegítimos contra la sociedad, su éxito en el propósito de dominarla es favorecida por una situación económica, material cada vez más adversa, menos propiciatoria que la prosperidad y la expansión de la potencialidad humana.”
De esta manera, el “tejedor de palabras” se pronunció por que el Estado cumpla de manera adecuada su papel de velar por la ley, dijo se requiere de “una legislación que haga del Estado el cumplidor de la ley, y no su infractor en perjuicio de las personas”
A la clase política en su totalidad, la conminó a identificar propósitos comunes aún impulsados desde la diferencia y ver a los que piensan distintos no como enemigos, sino a caso como adversarios. 
Por su parte, María Rojo expresó en su discurso, a nombre de los Senadores, la importancia del reconocimiento a un periodista comprometido con la verdad y con las causas justas, más aún en tiempos difíciles como los actuales, en los que la tentación por acallar la verdad se ha reflejado en la pérdida de varios periodistas.
 
”Hoy tenemos entre nosotros un ejemplo de que se puede vivir con honradez, con dignidad, con limpieza, comprometiéndose, a un tiempo, con las causas justas, sin alejarse de la verdad” sentenció.

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