Reforma petrolera a la vista

Omar Granados
 
Hasta el día de hoy, los diputados y senadores no han conseguido un arreglo para aprobar una reforma en el sector petrolero, pero podría ser que esta semana que empieza nos traiga el resultado final del proceso legislativo dentro de la reforma energética. Se prevé comience a discutirse, y eventualmente aprobarse el próximo martes.
Este proceso ha seguido un camino titubeante, pero en los últimos días (a partir del plan anti-crisis anunciado el pasado 8 de octubre y con el reinicio del trabajo legislativo en la materia el pasado 11) se han mencionado dos formas de plantear el debate y votar los dictámenes por parte de legisladores de diversos partidos: el consenso o la mayoría. La primera opción significa un acuerdo partidista en general (incluyendo a varios sectores del PRD) y la segunda opción incluiría al PRIAN+3 (Nueva Alianza, Socialdemócrata y el Verde). Lo que determinará si el Frente Amplio Progresista (FAP – PRD, PT y Convergencia) aprueba la reforma o no, seguramente estará determinado por los dictámenes que lleguen finalmente a las votaciones plenarias previstas para esta semana.
Los diversos dictámenes en discusión son -de cierta forma- las mismas propuestas ya vistas con anterioridad (aunque con algunos cambios), y que podrían ser parte de las nuevas leyes. Apenas se han votado menos de la mitad de los –hasta el momento- 7 dictámenes, pero dichas votaciones de esta semana determinarán primero, qué se presenta al pleno y después, qué ley se aprueba para que sea promulgada por el ejecutivo. Todo podría suceder este martes 21 y jueves 23 de octubre, aunque los jaloneos entre facciones dificultan la precisión. Aún queda pendiente el dictamen de las propuestas avaladas por AMLO y/o legisladores del PRD y otras propuestas de diversos partidos, por lo cual todo se mantendrá en suspenso hasta que el último dictamen pase a votación (esto sin contar las protestas que pudieran generarse dentro y fuera del congreso).
            Para poder entender el jaloneo legislativo hay que decir que los focos de poder realmente son el PAN, PRI y PRD, cada uno pensando en sus intereses para el próximo año electoral, lo cual definirá la composición del próximo Congreso. En la medida en que dos partidos lleguen a un acuerdo, tendrán el poder de aprobarlo como ley debido a la característica tripartita del legislativo. Estas alianzas son variables dependiendo el tema y generalmente al lograr la mayoría, quienes la conforman no escuchan a la oposición. La posible innovación del escenario político en los próximos días sería el abandono del mayoriteo como arma de las coincidencias entre el PRI y el PAN (principalmente), para plantearse como obligación trabajar hasta que el PRD esté de acuerdo. De darse tal innovación en el escenario político, habría que revisar lo aprobado por un posible pacto entre PRI, PAN y PRD, ya que no por el simple hecho de que todos la aprueben, será una reforma positiva.
            El PRD por su parte, está a prueba de nuevo, ya que la dirigencia actual está siendo presionada 1) para que se aprueben varios puntos de la reforma presidencial y 2) para negociar puntos de la iniciativa del FAP.
La dirigencia del PRD podría negociar para aprobar incluso una alianza con el PAN y aprobar leyes que romperían lazos automáticamente con el movimiento obradorista y sus propuestas “en defensa del petróleo”, pero Calderón podría verse obligado a retomar puntos defendidos solamente por el movimiento de AMLO hasta hace dos semanas. Este movimiento había exigido hace unos días que el gobierno  cumpliera tres demandas para poder encaminarse a la unidad y al diálogo: sustituir al gabinete de seguridad, retirar la reforma energética de Calderón y cambiar la política económica. Lo paradójico es que mientras el PRD en la cámara está dispuesto a pactar con los líderes del PRIAN, las políticas de Calderón podrían presentar un giro de 180º debido al plan anti-crisis en el cual se cumple la exigencia obradorista en el sentido de cambiar la política económica neoliberal seguida al pie de la letra por 25 años consecutivos.
El Programa para incentivar el crecimiento y el empleo (PICE) cambia la política al crear un presupuesto deficitario debido a una ampliación en el gasto público. Ya que tal gasto significa una interferencia en el mercado, esto no había sido utilizado en décadas. De igual forma, los dictámenes en control del PRIAN podrían incluir la primera refinería en 30 años, a pesar de lo que había propuesto Calderón en abril pasado para dejarlas en manos de inversionistas extranjeros. Todo este confuso proceso político de negociación, conflicto y protesta entre el PRIAN y quienes hoy confluyen en el FAP, ha cambiado más en la última semana que en muchos años y todo esto tiene un origen claro: la crisis financiera internacional.
Esta crisis ha provocado que la forma más segura de invertir sean las materias primas que valen por sí mismas como el oro, la plata, el petróleo, entre otros casos, no importa si por el momento los barriles de crudo no estén en su mayor auge de precios. Buena parte del dinero del que disponemos podría quedarse sin valor ante esta crisis y los rescates gubernamentales, por lo cual los inversionistas están muy ávidos de invertir en el sector petrolífero y la minería. A nuestro país (y a todos los demás) les conviene, especialmente ahora, reservar estos mercados para su propio usufructo, debido a que sólo de esta forma podrían asegurar instituciones financieras confiables, ejemplo claro ha sido el anuncio de Calderón sobre la creación de una refinería.
Este plan, de la construcción de una refinería con recursos propios de PEMEX, desmiente a Calderón, a los legisladores panistas y a sus asesores, quienes hace unos meses decían en los foros del Senado que no era posible debido a falta de recursos. El gobierno ha decidido reactivar el empleo, pero para ello ha tenido que usar las propuestas de Obrador en cierta medida y, lo peor de todo, es que el gobierno y sus aliados no han aceptado en ningún momento que estuvieran equivocados en el pasado y, mucho menos, que Obrador tuviera razón en algún punto. Simplemente, cambian de parecer dependiendo de la coyuntura y sin sentirse responsables de dar una explicación al público.
Debido a que la crisis financiera aún no desata el escenario final, resulta muy peligroso tomar medidas determinantes y de largo plazo para el sector petrolero. De igual forma, no es posible una reforma energética que no considere una regulación del sector financiero ya que las condiciones generales de la economía no han estado claras desde que se desató esta crisis internacional: en cualquier momento el dinero generado por PEMEX podría perder todo su valor si el dólar o el peso caen fuertemente en su cotización (lo cual no está tan lejano). En este contexto, lo que ocurrirá esta semana en el Congreso podría formar alianzas inéditas e inesperadas, pero no nos dejemos engañar por las coaliciones, mantengámonos pendientes del contenido de la reforma que se apruebe y opongámonos decididamente a cualquier acuerdo en contra de nuestros intereses como nación, por unánime que sea la mayoría que lo apruebe. Con todo en juego aún, debemos estar muy pendientes de lo que suceda en las cámaras.

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