El once de septiembre desde México

                                                                                                                                          Omar Granados

El desarrollo de las hostilidades internacionales en el último mes, coincide con este séptimo aniversario del ataque a las torres gemelas que llevó a George Bush a invadir Irak y Afganistán. Al mismo tiempo, el pasado jueves fue el simbólico 35º aniversario del golpe de Estado -patrocinado y asesorado por Kissinger y Nixon- al gobierno socialista del Presidente electo Salvador Allende.

Dos significados distintos: 1) El golpe de hace 35 años (por el que el cinismo internacional premió a Kissinger con un premio Nobel de la paz) era un mensaje intimidatorio para los gobiernos latinoamericanos: Recuerden, América para los Americans (como se han autodenominado los estadounidenses). 2) El ataque en NY significa la renovación de la política imperial anglosajona: el terrorismo internacional es el nuevo chivo expiatorio a perseguir en el interior de ciertos países incluidos en el eje del mal. Terroristas, es así, un buen término donde caben guerrillas, narcotraficantes y opositores en los países subdesarrollados del mundo.

1.- 1973-2001

El golpe contra la Unidad Popular en 1973 significó la entrada del nuevo dominio estadounidense en Latinoamérica. De ahí en adelante se sucederían nuevas dictaduras militares pro-estadounidenses que implementaron -con las diferencias de cada país- una misma estrategia económica a partir de un aparato militar unificado por la famosa Operación Cóndor. Ésta última era un esfuerzo de la CIA en conjunto con las dictaduras de la región para atacar a los terroristas de su momento: el comunismo y las ideologías radicales.

El único país latinoamericano importante sin dictadura fue México, ya que existía una dominación perfecta, conformada por el corporativismo de las grandes centrales obreras, campesinas y populares y la monopolización mediática que hoy representan Televisa y TV Azteca. Además, el régimen priísta había sellado su apoyo al desarrollo capitalista internacional a costa de la sangre de los estudiantes, obreros y campesinos en 1958, 1968, 1971 y muchos otras matanzas menos conocidas (de hecho, se sabe que la guerra sucia de la época de Díaz Ordaz a López Portillo, fue apoyada por la CIA y desapareció y asesinó a miles de mexicanos).

Desde los años setenta se registran los hechos que situaron al eje Anglosajón-Europeo en la cima mundial del poder económico-militar. Finalmente la disolución de la cortina de hierro del socialismo realmente existente (que no fue un socialismo sino un Capitalismo de Estado), se completó ya en los años noventa y creó las condiciones necesarias para la globalización neoliberal.

Las nuevas precondiciones que impuso este bloque hegemónico (a los gobiernos del tercer mundo principalmente) para poder comerciar con ellos, recibir préstamos y reconocimiento político (lo cual era inevitable debido a su poder unipolar), entraron en las agendas político-legislativas del mundo: libre comercio, elecciones periódicas a partir de partidos políticos, desregulación de la economía, privatización de las empresas estatales, acabar con los subsidios al agro, la seguridad social, pensiones, derechos laborales, etc.

El discurso utilizado hacía pensar que las potencias capitalistas eran defensoras de la democracia, la paz y la libertad que profesaban; no la guerra, el genocidio, los asesinatos, limpiezas étnicas, separatismo, invasiones, injerencia en asuntos internos de otras naciones y otras artimañas que llevaron a cabo en la realidad. La herramienta para ocultar la verdad y hacer efectivas estas mentiras de Estado ha sido su monopolio más efectivo: las grandes cadenas de noticias y de telecomunicaciones. 

Así pasan los años noventa, con Estados y la Unión Europea definiendo a través de sus diferentes corporaciones internacionales (empresas, fondos, bancos, policías, la OTAN, organismos financieros, medios de comunicación, etc.), el destino de los diferentes conflictos al interior de muchos países y regiones en América Latina, Medio Oriente, Europa del este, Sureste de Asia y África. Su principal estrategia: la libre entrada de estas corporaciones y sus exigencias, por medio del cambio en los marcos legales, magnicidios, fraudes electorales, patrocinio a la oposición local, corrupción de funcionarios, golpes de estado o la guerra.

2.- La guerra contra el terrorismo 

Llega el 11 de septiembre del 2001. El ataque terrorista de Al-Qaeda creó una nueva época de guerra preventiva, es decir, Estados Unidos y sus aliados adquirían el derecho de atacar cualquier país del mundo de forma preventiva para cuidar su seguridad nacional. En represalia por los ataques, G. W. Bush invadió Irak y Afganistán (V. Fox ayudó con petróleo a mitad de precio a la “buena” causa) a pesar de que se sospechaba de la presencia de Al-Qaeda y  Bin-Laden (viejo socio de la CIA en la guerra contra la URSS en Afganistán) en Pakistán y Arabia Saudita, socios importantes de EU a pesar de detentar el poder con una dictadura militar y una monarquía respectivamente.

Además, en la marcha hacia el oriente, después de haber controlado a los gobiernos desde Europa del Este hasta los países de la ex-URSS, y de África al sur del Medio Oriente, geográficamente era necesario dominar a los simbólicos Irak y Afganistán (Irán, que se sitúa entre estos países invadidos, estaría en la misma situación pero es una nación más desarrollada y con mayor extensión y defensa).

Cinco años después de estas guerras, las tropas de la autodenominada “coalición internacional” se encuentran empantanadas en ambos países. Esto parece explicarse debido a los motivos de la guerra y sus objetivos, que en el fondo eran controlar los pozos petroleros y las inexistentes armas de destrucción masiva. Es decir, una guerra contra Saddam Hussein y los Talibanes, no una enfocada contra quien perpetró el ataque al WTC, que supuestamente fue Al Qaeda. Además, plantear una guerra tradicional contra fuerzas irregulares como han sido las milicias islámicas (una guerra de guerrillas exponencial) en lugar de plantear una guerra asimétrica ha dificultado la acción. Periodistas sobre el Medio Oriente postulan que el “terrorismo” debería ser llamado en realidad “insurrección internacional”

3.- La nueva oposición a Estados Unidos 

Durante todos estos años se puede hablar de un crecimiento silencioso de algunas regiones del mundo como Rusia, China, India, Irán, Vietnam, Brasil o Venezuela. Estos países -entre otros- han crecido rápidamente en últimas fechas y siempre lucharon por mantenerse neutrales en el Movimiento de los Países No Alineados (NOAL). De hecho, el NOAL que incluye a casi toda América Latina (con la humillante excepción de México) y decenas de países en el mundo, lucha en esta etapa por su independencia en oposición al neoliberalismo:

En Bolivia, Evo lucha contra una oposición separatista financiada por la embajada gringa (como en Yugoslavia); en Venezuela, Chávez sorteó un golpe manufacturado por la oposición partidista, el oligopolio televisivo, la embajada de EU y la CIA (Comparable con el 11 de septiembre del ´73). Argentina y Brasil pagaron sus deudas con el BM y el Club de París para dejar de obedecerlos; India que detuvo la última reunión de la Ronda de Doha (organismo multilateral coordinado por la Organización Mundial de Comercio) que quiere acabar con los subsidios y hacer efectivo el libre comercio; Irán que desarrolla su industria nuclear a pesar de los berridos de la multimedia trasnacional y el Departamento de Estado yankee; Cuba que sigue siendo la afrenta en sus narices.

Estados Unidos enfrenta una nueva unidad internacional contra sus abusos, pero aún tiene avanzadas económicas, militares y de inteligencia en muchos gobiernos como por ejemplo Colombia, México, Perú, Georgia, Ucrania, Polonia, República Checa, Japón, Italia, España, Israel o Egipto, por mencionar sólo algunos. En su condición de importador de petróleo y ante una crisis financiera y monetaria, EU seguirá tratando de definir las políticas internas de las naciones, luchará por el hidrocarburo de Bolivia, Venezuela, México, Nigeria, Canadá, Brasil, Ecuador o Irán, pero enfrentará de ahora adelante una oposición local creciente y que se interrelaciona visiblemente.

Vemos hoy aviones caza y flotas navales rusas en el Atlántico y el Caribe venezolanos como consecuencia de dos factores: 1) El ataque del pelele de Georgia (Mikhail Saakashvili, quien fue ayudado por Bush y Mccain a llegar a la presidencia[1][1]) a tropas de paz rusas en una vieja zona de influencia rusa y 2) debido al apoyo y financiamiento de EU a las élites de derecha en América Latina.

Estos dos países son importantísimos para el abasto energético de Estados Unidos, si Chávez cierra la llave del crudo hacia EU, éste país perdería a su quinto proveedor. Por otra parte si Rusia cierra la llave del oleoducto que pasa por Georgia y abastece a sus aliados en Europa se cerraría la pinza y como amenazó Chávez a Bush, el petróleo se iría a los $200 USD, poniendo en más predicamentos a la antigua potencia unipolar.

Pero existen también otros muy diferentes opositores al neoliberalismo como sistema de sociedad: existen ejercicios militares conjuntos entre los gobiernos de Irán, Rusia, China e India y próximamente tal vez Brasil y Venezuela; el reacomodo de Al Qaeda en el medio Oriente; el reposicionamiento ruso en Europa del este. Frente a esto, EU sólo tiene dos opciones para enfrentar la posible pérdida de la hegemonía mundial: el diálogo abierto, pacífico y constructivo ante una posible crisis económica internacional o la guerra. Desafortunadamente nunca se ha caracterizado por tomar la primera opción y seguramente veremos como escalan estos conflictos.

4.- El caso de México

Las empresas trasnacionales están cabildeando en el Congreso de la Unión la transferencia de la renta petrolera y el negocio de la refinación y ductos (que por cierto nada tienen que ver con el Tesoro en aguas profundas que se iba a extraer con la reforma presidencial). La oposición se ha manifestado contra la iniciativa del presidente (que llegó a la silla gracias al ex-asesor electoral de G.W. Bush, la Fundación Nacional para la Democracia de EU, empresarios locales y los medios de comunicación trasnacionales, incluidos Televisa y TV Azteca) a quien llama pelele y títere de los intereses multinacionales.

Este conflicto político se entrelaza además, con todas las demás áreas en las que EU ha desarrollado su ingeniería social: la educación (SNTE), las pensiones, la seguridad social (ISSSTE, IMSS), luchas por la democracia sindical y contra la contención salarial (SICARTSA y los mineros, SME, CNTE, STPRM). No olvidemos los efectos del TLCAN y la protesta contra ese tratado; las privatizaciones anteriores, el constante endeudamiento nacional, los pésimos resultados de los últimos gobiernos neoliberales (1982-2008) en PEMEX y en todas las privatizaciones anteriores (carreteras, Telmex, banca, paraestatales)

Por otra parte, como consecuencia de la Iniciativa Mérida, la seguridad del país podría quedar en manos de la policía, ejército y empresas del vecino país del norte, como ya sucedió en Colombia, debido al mismo pretexto de la inseguridad por narcotráfico, guerrilla y secuestradores. En ambos países la delincuencia organizada fue imbatible y la policía fue negligente, corrupta o ambas y por lo tanto llamaron a su ejército y al norteamericano.

5.- Escenarios

A pesar de que cada país enfrenta de diferente manera y en sus propias condiciones esta lucha contra la influencia neoliberal, la forma más exitosa de lograr una relativa liberación de estos intereses ha sido a través de 1) La unificación de la protesta a nivel nacional y de forma pacífica pero consistente, contra las políticas neoliberales, y 2) Usando todos los medios políticos disponibles y necesarios, por ejemplo A) algún partido político más o menos confiable (a pesar de la naturaleza oligárquica de los mismos) para bloquear los cambio legislativos o gobernar prefecturas o estados; B) organizaciones políticas de protesta pacífica (movimientos sociales) que unifican, trabajadores, pequeños comerciantes, etnias nativas o medios independientes; C) organizaciones armadas de autodefensa contra represiones y paramilitares.

Lo que aún hace falta saber en nuestro país se divide en dos factores:

1) La protesta: ¿Sobrevivirá el PRD a “la defensa del petróleo”? ¿Habrá o no una unidad antineoliberal y anticapitalista cuando se dictaminen las leyes de seguridad y de energía en el Congreso? ¿Podrá la izquierda social (APPO, EZLN, Diálogo Nacional, movimientos de democracia sindical, etc) confluir con la CND (organización creada por el movimiento de AMLO fuera de los partidos) en contra de los intereses trasnacionales si hay una ruptura en el PRD[2][2]? Aún si existiera una relativa unidad de las izquierdas, ¿sería suficiente para detener la agenda neoliberal en México?

2) Los neoliberales: ¿Recurrirán EU y el PRIAN al mayoriteo para impulsar la agenda neoliberal? ¿Usarán la violencia contra la protesta? Y sobre todo, ¿cuál sería el resultado de una represión a nivel nacional?

En este aniversario, México está a punto de definir si ante la nueva situación mundial su territorio integrará una Unión Norteamericana o puede finalmente ganar esta larga guerra por la independencia (que cumplirá 198 años el 15 de este mes) y unirse así al proceso latinoamericano y mundial de autodeterminación. Cabe destacar que el resultado de los gobiernos neoliberales han situado al país en el último lugar de crecimiento en América Latina (incluso con la amenaza de decrecer este año), mientras que Venezuela, por dar un ejemplo de estos países en transición) crece anualmente más de 8%.

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