Prueba de fuego

                                                                                                                                                        Universidad

Jaime Julio Vega Pompa

 

¡Quiero veneno para morir o sueños para vivir!

Gunnar Ekelof

 

“POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU” ese será el nuevo lema que habré de implementar en mi vida, a partir de ahora, será el motor que impulsará cada hora de estudio, cada preocupación escolar y cada pensamiento de fortuna e inspiración para la Universidad Nacional Autónoma de México en Ciudad Universitaria.

Entrar a la UNAM supone un reto para cualquier aspirante, no sólo por la capacidad de conocimientos, sino por la cantidad de personas que aspiran pertenecer a dicha universidad, que no sólo es una escuela, sino es la primera en Latinoamérica y en países de habla hispana. Además, Ciudad Universitaria fue declarada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO, y la verdad no es para menos, simplemente observemos rectoría y sus impresionantes murales, su biblioteca central y el estadio olímpico, esos factores impulsan y animan a cualquier persona a querer pertenecer a dicha institución.

No es para menos sentirse afortunado al ser admitido, la suerte, el conocimiento y la fe en uno mismo pueden hacer maravillas en nuestro futuro próximo, sólo hay que saber qué es lo que uno quiere y estar dispuesto a realizar los sacrificios que sean necesarios para alcanzar una meta,  sueño o logro que habrá de traer los mejores frutos, que engrandecerá el alma, que aumentará la fe y la confianza de saber que uno puede llegar tan lejos como se lo proponga.

A veces las ideas pueden parecer descabelladas al principio y pueden tornarse difíciles en algún punto, pero no debe perderse la fe y nunca se debe dejar caer la moral. Los amigos, familia,  hogar paterno y parte de una vida pueden quedar por un momento, sólo por el magnífico que me toca vivir y compartir con los recién ingresados a la UNAM, suspendidos en la memoria y el corazón. Uno no se ausenta de sus corazones, ni ellos lo harán del nuestro, ya que cada vez que los recordemos, que llevemos a cabo los principios con los que nos educaron, una llamada, un correo o una simple sonrisa en su honor, harán que vivan por siempre en nosotros y que valoremos el esfuerzo que se hace para impulsarnos más.

Desde la ciudad de Hermosillo, Sonora nació un sueño que se tornó en idea, pertenecer a la UNAM y más aún, pertenecer a la Facultad de Derecho en CU, idea que se logró aterrizar pese a muchos esfuerzos y apoyo de aquellos que confiaron en el soñador que intenta ser más de lo que es, dar más de lo que recibe y hacer mucho más por su país y su comunidad. La familia, amigos y conocidos, además de la ayuda del todo poderoso, externaron un incondicional apoyo, una mano amiga que estaría ahí presente para ayudar.

Pese a las horas de difícil reflexión, de valorar los miedos a lo desconocido, de la irrefutable fe en uno mismo y en el porvenir, se logró ese sueño, se alcanzó aterrizar la idea que representa vencer el reto del presente. La esperanza que representa el porvenir, las metas que se plantean ahora, los retos que habrán de sortearse y los triunfos y caídas que se den, serán cuestiones que habrán de crearnos experiencias nuevas y madurez para la vida.

No se debe olvidar la gratitud para aquellos que nos tienden la mano, que nos empujan y que tratan de hacer de nosotros, personas de bien y superar los retos de esta vida, pero sin importar cuál es tú situación, tu lugar de residencia, tu escuela, es hora de que pongas los pies en la tierra, es hora de que tus traumas queden atrás, de que tu mente se centre en ti y en tu futuro próximo, recordemos que solamente con educación, nuestro país será un mejor lugar para vivir, todo hagámoslo con las mejores intenciones, hagamos que el nombre propio resuene, por honor, por orgullo, por nosotros y por nuestro país.

Recordemos que el alumno hace el prestigio de la escuela y no al contrario, preocupémonos por mantener el prestigio de las instituciones a las que pertenecemos de ahora en adelante y no sólo conservarlo sino incrementarlo, las cosas de ahora en adelante están en nuestras manos y  capacidades, explotémoslas, hoy es cuando.

Alejarse de la familia, amigos y entrar y crear una nueva vida es difícil, pero vale la pena correr el riesgo, ya que no sabes lo que nos depara el destino, debemos descubrirlo con sudor y lágrimas, las cosas fáciles las hace cualquier persona, las que logran cosas difíciles, son las que realmente valen la pena, ahora te pregunto ¿tú eres de las personas que vale la pena?…yo creo que sí.

Por ahora sólo queda una sola cosa…

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