CURADO DE PICOTA. ¡En sus marcas… listos… y échense a correr!

                                                                                                                                                                            Miguel Ángel López Flores 

Opinión 

 

En esta ocasión el presente escrito no aludirá a la opinión de quien escribe, simplemente se basará en hechos reales que dan a pensar muchas cosas que, en esencia, son más perversas que las conclusiones más incisivas que se puedan arrojar de una mente universitaria. Iniciemos con esta Crónica de un futuro aún lejano.

 

Los ciclos, per se, se repiten constantemente siguiendo un orden establecido, natural o artificialmente. Las estaciones del año, el día y la noche, el ciclo de la vida, del agua; los cuatrienios para preparar una olimpiada, las vacaciones de verano e invierno, etcétera, por lo menos nos dan las certeza de cuándo y cómo exactamente sucederán las cosas, ya que se rigen con tiempos y/o reglas estrictamente establecidas. Parece increíble que los sexenios electorales no sean eso: sexenios y que cada vez estemos hablando de tiempos más reducidos y formas mucho más inacabadas, poniendo en gran incertidumbre a las personas comunes y corrientes, que son, a final de cuentas, las más afectadas. Esto, solo en países como el nuestro.   

 

Primero, se confirmó una verdad de perogrullo. Resulta que, Marcelo Ebrard Casaubón, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el pasado 20 de julio en una entrevista televisiva para Univisión, dijo que “sí aspiraba” a contender a la presidencia de México como posible candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dejando a un lado (¿borrando?) a Andrés Manuel López Obrador como tal. Anuncio con el cual los actores políticos nacionales armaron gran revuelo. Además, periódicos, revistas y medios electrónicos dedicaron espacios ante el hilo negro de la política mexicana… “Inicia la carrera presidencial al 2012”, vitoreaban.

 

 

Pero… ¿en verdad Marcelo Ebrard ha sido el único en destaparse para la gran carrera del 2012?; tal ves, sí el único en hacerlo tan cínicamente –que, según él, fue un “acto de honestidad”-, ocupando un cargo público de tanta importancia y trascendencia como el que ostenta. Sin embargo, por lo menos cinco personajes más han hecho sus pininos por hacer que los reflectores mediáticos comiencen a prenderse cual aureolas sobre sus cabezas y les abran las puertas a esa figura tan temida y amada: la opinión pública.

 

Germán Martínez Cázares, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, y Santiago Creel Miranda, disputan, muy a pesar del joven Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, la máxima candidatura sexenal en su partido político. Uno, el que a todas luces recibe el apoyo del presidente Calderón Hinojosa, no desaprovecha las oportunidades que la coyuntura le otorga para reafirmar que él representa la unión y el continuismo que “Acción Nacional” –cómo le suele cortar el nombre a su instituto político- necesita para el futuro y que se consolida en el presente… y en el centro del país, el bajío y en toda la Tierra Santa panista. Por otro lado, al ex Secretario de gobernación foxista parece ser que no le hace daño ostentarse como el rebelde y el salmón dentro del PAN y, mejor aún, su curul en el Senado le da la oportunidad de coquetear con los políticos excluidos, los del norte, a fin de sacudirse los obstáculos que los medios de comunicación capitalinos (Televisa, sobre todo) le han frenado en últimas fechas. Creel no ha muerto, solo ha sufrido el Síndrome desaforado que, paradójicamente, él creo y que ahora lo ubica como todo político clásico que, según sus palabras, “regresa a las bases”.

 

En el PAN ya existe una batalla cruenta por el futuro. Es un hecho, una guerra uno contra uno. ¿Por qué no hablar de una posible salida neutral? Este autor sugiere pensar en ello. Sí lectores, Bernardo de la Garza (aquel hombre que declinara… perdón, que lo declinaran de su candidatura presidencial por el Partido Verde a favor de Roberto Madrazo en el 2006) podría colarse bajo esa cobija, toda vez que ya es empleado del Gobierno Federal y con posibilidades de escalar muy alto en poco menos de cuatro años dentro de los gustos y huestes panistas. Felipe Calderón piensa en todo y más cuando analiza lo que sucede actualmente en el PRI.

 

 

El otro grande de la política nacional también tiene lo suyo. ¿Qué decir del PRI y sus alfiles Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto? El pasado viernes 25 de julio, Reporte Índigo, publicó una entrevista con el Senador priista en donde aclara, entre muchas otras cosas, que: “En 2012 me veo apoyando al candidato de mi partido que tenga más posibilidades de ganar”; frase que bien puede valer el millón de dolares dándole acceso total al mexiquense para encabezar la batalla del PRI en 2012.

 

Y no suena tan descabellada la idea de que el señor Peña no solo sea el candidato priista en el 2012 sino que sea el enemigo a vencer en dicho año electoral. Querido lector, nunca se ha preguntado ¿por qué nadie, en las altas esferas políticas, se queja de la presencia inmoral que tiene Enrique Peña Nieto en los principales horarios televisivos y noticiosos a nivel nacional?, ¿a qué se debe el hecho de que dentro de su partido no haya disidencia hacia su persona, maneras y formas de gobernar que, obviamente, aumentan su imagen pública? ¿por qué los actos egocéntricos, con aspiraciones a juntar capital político, de Fidel Herrera Beltrán, Natividad González Parrás, Eduardo Bours y demás gobernadores tricolores no suenan y parecen más que a vacilada? Y es que a comparación con el fenómeno Madrazo-Montiel-Jackson en 2004-2006, Peña Nieto nació becado y arrullado por empresarios, políticos, ciudadanos, intelectuales y líderes de opinión para que en verdad el PRI regrese a los Pinos. Dados cargados, diría un servidor.

 

 

En año olímpico, cada cuatro años, las carreras siempre están de moda. En México se ha hecho costumbre que las sucesiones presidenciales abarquen más de lo debido y que el proceso electoral solo sea la cereza en el pastel. Ciclos que ya no lo son, sino más bien, se han convertido en constantes. Aburridas y tediosas cotidianidades.

 

Lo peor. Marcelo Ebrard, Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, Germán Martínez, Santiago Creel, todos con cargo público. Desvíos de recursos, programas sociales mal planeados, negociaciones debajo del agua y demás corruptelas es lo que nos repara en este tipo de carreras por la presidencia, hasta suenan como sinónimos, ¿o no? En fin… ¡salud por ellos y por quienes gobiernan o legislan!. En otras palabras, “en sus marcas, listos… y échense a correr que ya están aquí los presidenciables.

 

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