CRÓNICA. Y la consulta fue…

Política

Elizabeth García Maldonado

Es domingo 27 de julio y desde temprano comienza la instalación de casillas para la consulta ciudadana sobre la reforma petrolera, organizada y promovida por el Gobierno y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, bajo la logística del Instituto Electoral de la misma entidad.

Con el establecimiento de cerca de 6 mil casillas arrancó la consulta ciudadana. Las mesas receptoras de opinión contaron con tres responsables, 750 boletas por casilla, crayones,  plumas y tinta indeleble para garantizar la eficacia de las opiniones.

Frente al palacio de Bellas Artes algunos de los responsables de casilla invitaban a las personas a participar “Vengan con su credencial de elector a opinar sobre la reforma energética”; por su parte,  tres jóvenes del grupo “Pupa”, estudiantes de Teatro, se mostraban amigables con las personas y repartían volantes y folletos: “Nosotros no estamos ni a favor ni el contra de la consulta, nosotros somos estudiantes de teatro y nos contrataron para decirle a la gente que participara” –comentó uno de ellos-.

La Alameda Central se encontraba muy concurrida; entre comerciantes, actores que animaban a las personas con su espectáculo, así como personas que daban una vuelta por la plaza. A pesar de la continua invitación por parte de los voluntarios, muchas de las personas se negaban a participar, mientras que otras se mostraban muy interesadas en emitir su opinión en las urnas de los alrededores.

Frente al Hemiciclo a Juárez fue instalada una carpa con 10 urnas electrónicas en las que personas con discapacidad visual podían emitir su voto. Éstos instrumentos estaban dotados de audífonos y botones con relieve, además de que había personal que asesoraba a los ciudadanos para emitir su opinión. Junto a las urnas comerciantes portaban playeras verdes en las que se podía leer “Yo decido. La consulta ciudadana sobre la Reforma energética”.

A lo largo de la avenida Francisco I. Madero se encontraban distribuidas en cada esquina mesas receptoras de opinión, algunas llenas, otras más, vacías, sin embargo los responsables, no dejaban de invitar a las personas a que participaran “no se queden callados, su opinión cuenta”.

En la plancha del Zócalo se instalaron dos mesas y tres carpas, una de ellas con algunas urnas electrónicas. Cabe mencionar que una de las mesas se ubicaba al lado de un módulo de registro de representantes del “gobierno legítimo” encabezado por Andrés Manuel López Obrador, en ella no se solicitaba la credencial de elector, únicamente la firma de las personas, “No a la privatización de Pemex” se leía en un cartel que se encontraba a espaldas del módulo.

“No permitamos que pase la reforma de Calderón que lo único que pretende es la privatización de nuestros recursos” -decía a través de un altavoz una de las representantes del movimiento en una carpa instalada a un costado del módulo del gobierno legítimo, en la que se encontraban alrededor de 50 personas. Detrás de ella, una manta portaba las dos preguntas de la consulta ciudadana: “Actualmente la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación de los hidrocarburos (petróleo y gas) son actividades exclusivas del gobierno. ¿Está usted de acuerdo o no está acuerdo que en esas empresas puedan participar empresas privadas?” y “En general ¿está usted de acuerdo o no está de acuerdo con que se aprueben las iniciativas relativas a la Reforma que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión?”. Cada una de las preguntas tenía los respectivos recuadros del Sí o el “No”, éste último tachado a modo de respuesta.

Frente a Palacio Nacional otra carpa fue colocada y esta contaba con un equipo de sonido  varios voluntarios invitando a las personas a participar. “Si Adelita fuera mi mujer…” y “La consulta va, la consulta ya” eran fragmentos de las canciones que se escuchaban en la explanada del Zócalo capitalino.

En esta carpa algunos de los voluntarios y personas que emitían su opinión, intercambiaban puntos de vista sobre la consulta, “este dinero que emplean es del pueblo, todo lo que se gastan en sus volantes y playeras lo pagamos nosotros”- manifestó una de las personas que se encontraban en el lugar-, “pero esta consulta es para saber la opinión del pueblo, podemos no estar de acuerdo, pero para eso es, para manifestar nuestra opinión, y el costo de esta consulta es del presupuesto de difusión del Gobierno del DF, no habrá más dinero de por medio”- defendió la representante de la consulta-. “Vete que tú eres del Pan” –exclamó otro de los asistentes, dirigiéndose a quien había vertido el comentario; eso bastó para que varias personas gritaran al unísono: “No a la privatización del petróleo, ¡Viva López Obrador!”. 

Por su parte Alejandro Beristaín, responsable de la mesa receptora de opinión comentó: “el objetivo de esta consulta es que los ciudadanos mexicanos puedan manifestar su opinión sobre la iniciativa propuesta por Calderón sobre la reforma energética”. Explicó que percibió la consulta “muy activa, es la hora de los ciudadanos, es necesario y obligatorio tomar en cuenta la democracia participativa, no la representativa en la que los senadores y diputados representan otros intereses”, así mismo dijo que “se esperan los resultados para presentarlos al gobierno federal, porque es conveniente que los tome en cuenta, porque es la opinión de los ciudadanos” –concluyó.

Rogelio Fonseca, ciudadano que participó en la consulta, comentó que se encuentra de acuerdo con el ejercicio, debido a que “el gobierno busca decidir por todos y liberar los energéticos a las empresas privadas”; por su parte agregó que “fue buena la campaña de spots que promovieron por la televisión, así hay más acercamiento y la gente se entera”. En contraste, Laura Quevedo,  manifestó: “no estoy de acuerdo con la consulta, no se cuenta con los medios que requiere esto y no está bien organizada”.

 La jornada concluyó alrededor de las seis de la tarde. Los responsables tenían opiniones divididas respecto a la asistencia de las personas. Algunos consideraban que la participación había sido mucha y que las urnas se habían llenado, mientras tanto otros, decían que las personas se habían mostrado “apáticas” pero que tal vez no estaban bien enteradas. La confusión radico en que algunas mesas se encontraban muy cerca una de la otra y hasta que no se contaran los votos no se sabría la participación real de la ciudadanía.

“Estamos muy contentos con los resultados, muchas personas asistieron a votar, un señor como de 80 años que  apenas podía caminar vino, eso nos da mucha alegría y nos incentiva” -expresó Faustino González, responsable de casilla. “Ahora sólo queda esperar los resultados para llevarlos a los gobernantes para que escuchen a los ciudadanos” –concluyó.

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