VENEZUELA, TIEMPO DE EXPROPIAR

Por Gaspar Rodríguez Cuellar

 

Desde que Hugo Chávez llegó al poder se habló de muchos planes e ideales socialistas, pero fue hasta hace poco que uno de ellos comenzó a llevarse a cabo: el de la nacionalización. Proceso por el cual las propiedades, industriales o servicios públicos pasan a depender del estado.

El gobierno venezolano decidió nacionalizar gran parte de las empresas y comenzó con la industria cementera. Así, el pasado 3 de abril en un discurso en cadena nacional de radio y televisión el presidente Hugo Chávez dijo: “vamos a nacionalizar la industria del cemento. Ya basta, se  llevan el cemento y vamos a recuperar eso, vamos a hacer un avalúo y les pagamos lo que  cueste”.

         La empresa Cementos Mexicanos (Cemex), propiedad del regiomontano Lorenzo Hormisdas Zambrano Treviño es la más afectada seguida de la cementera suiza Holcim y la francesa Lafarge.  Cemex es una empresa en constante crecimiento y productora del 50 por ciento de la fabricación venezolana de cemento que además tiene presencia en más de 50 países en el mundo. Un golpe duro para la expansión de ésta empresa que hasta hace poco se jactaba de poseer un perfil high-tech y romper fronteras ya sea como Cemex o a través de su firma tecnológica Neoris.

Al recibir la noticia los ejecutivos de la empresa mexicana solicitaron una explicación a las autoridades venezolanas competentes para conocer un poco más sobre los términos y condiciones de dicho proceso. Chávez justificó que la nacionalización de la industria del cemento se debe a que la compañía había sido acusada en distintas ocasiones de dañar el medio ambiente y de exportar la mayor parte de la producción. Dicha acción desabastecía al mercado local causando así un retraso en los distintos planes y proyectos en materia de construcción, vialidad y vivienda.

La transnacional mexicana que llegó a Venezuela en 1994 sostiene que la justificación del mandatario venezolano no es válida, ya que según las cifras reportadas por esta compañía, el volumen vendido en ese país aumento 17 por ciento en 2007, con relación a 2006. El reporte financiero de Cemex demuestra que los principales demandantes de sus productos y servicios en Venezuela siguen siendo los sectores de infraestructura pública y residencial. 

Tras el anuncio de Chávez, el entonces embajador de Venezuela en México, Roy Chaderton, se reunió  en la SRE con el subsecretario para América Latina, Gerónimo Gutiérrez, para explicar que se trata de una política dirigida a la industria cementera y no a alguna empresa o país en particular. El embajador aclaró que el gobierno de Venezuela buscará una negociación “cordial” en la que ambas partes queden conformes y que tal proceso estará apegado al marco constitucional de Venezuela.

El sector cementero es estratégico para los objetivos de desarrollo, por lo que la nacionalización de todo el sector se estima en mil 700 MDD de acuerdo con algunos analistas financieros y bursátiles nacionales.   

Mientras tanto, el apoyo por parte del gobierno mexicano no se hizo esperar e inmediatamente se reprobó la decisión del presidente Hugo Chávez, ya que la volatilidad de las acciones de Cemex en la Bolsa de Valores (BV) y en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) están a la baja, lo que repercute no sólo a la empresa sino también al país. Ante esto, el secretario de Hacienda Agustín Carstens calificó la expropiación de la cementera como una “acción inadecuada” en la que no se respeta la propiedad y los derechos de los mexicanos. 

Al igual que el gobierno mexicano manifestó su apoyo a Cemex, en Venezuela la Unión Socialista de Trabajadores de la Construcción (USTC), a través algunas de sus instancias como la Federación Nacional de la Construcción (FNC) y la Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción (FNTC), declararon su apoyo a la expropiación de la industria del cemento. Manuel Muños presidente de esta última aseguro que “no solamente se debe nacionalizar el sector cemento, sino también el cabillero (varillas) y el del acero”.

Y del dicho al hecho. El pasado 9 de abril Venezuela anuncio la nacionalización de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), empresa perteneciente al grupo argentino Techint. Con esta acción queda claro que las siguientes empresas mexicanas afectadas serán Hylsa y Tamsa. 

Según datos de Bancomext, las inversiones con mayor presencia en Venezuela son las mexicanas. Beneficio y perjuicio parecen ir siempre de la mano ya que si las acciones de Chávez son bien gestionadas ayudarán al desarrollo de Venezuela, aunque esto implique un daño muy severo a la economía de México.

Por el momento algunos analistas de la casa de bolsa sugieren a Cemex negociar la indemnización total de la empresa lo antes posible y no participar con posiciones minoritarias ya que esto les permitirá concentrar esfuerzos en otras áreas de oportunidad. Así que sólo resta esperar en qué términos se realizarán las primeras expropiaciones. ¿Y después? ¿Quién sigue? …  Telmex, Mabe, Grupo Zapata, Farmacias El Fénix o Bimbo.

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