Olvido y distracción. Sin pasado, sin presente, jamás el futuro.

Miguel Ángel López Flores

 

-“Oiga comadrita, ¿vio la novela ayer?… qué mal se vio la protagonista rogándole a su novio. ¡Que lo corte!; -“sí comadrita, se puso bien buena (la novela) al final”; -“Y… dígame, ¿qué pasó anteayer con estos tórtolos? Es que no la pude ver”; -“Mmmmm, no lo sé, ya ni me acuerdo. En fin, lo que importa es en qué se quedó anoche y en lo que pase hoy, ¿no?”.

 

Es natural que un tema tan banal quede en la memoria de las personas tan poco tiempo y que su importancia se reduzca al ayer y el hoy; pero, ¿Qué tan válido es que un tema político, de importancia para todos, perdure espacios similares en la memoria colectiva? Ese es el tema del presente: que la dinámica en los medios de comunicación fomentan la práctica de la inmediatez en la información política.

 

Para desglosar dicho fenómeno se usaran dos analogías: el tendedero y la lluvia. La primera hace referencia a aquellos sistemas que se encuentran en las azoteas de los condominios en donde se cuelga la ropa mojada para que se seque, y la segunda, trae la idea del fenómeno natural que impide, la mayoría de las veces, caminar a gusto por las calles.

 

El tendedero

 

La dinámica social y la de los medios de comunicación en México hacen pensar que la información política (la ropa) es publicada en una especie de tendedero en el cual sólo la expone mientras exista sol, mientras sea noticia y no agreda los intereses de los demás habitantes del condominio –de la esfera política-. Y, siguiendo con la analogía, las mismas notas políticas son prendidas al mecate con una delicada pinza, la cual es de muy fácil retirada para ser cambiada o llevada al hogar para ser doblada y guardada en el closet.

 

Las notas políticas se mantienen muy poco en el espacio mediático y la apariencia del tendedero cambia continuamente provocando que en la memoria colectiva se olvide qué estuvo colgado los días anteriores. No hablemos de lo que estuvo colgado hace meses o años. Y esta retirada estrepitosa y continua de las notas impide que la opinión pública se adentre en los hechos y/o exija que se lleve su última instancia el hecho.

 

Como ejemplo de lo anterior usaré uno de los grandes temas que han alimentado al periodismo político en los últimos años: el caso “Gober precioso”. 14 de febrero de 2006, Hoy por hoy con Carmen Aristegui, aproximadamente las 9:00 hrs y la sociedad mexicana despertando ante la noticia de que un Gobernador (Mario Marín, de Puebla) traficaba influencias con un empresario textil y pedófilo denunciado: Kamel Nacif. La noticia se había sacado al sol.

 

La nota, debido al nivel noticioso que implicaba escuchar a un gobernador hablar con florido lenguaje y negando su investidura al dejarse llamar “mi gober  preciosopor alguien que es todo menos prócer  del castellano llegó a los grandes medios de comunicación, electrónicos e impresos y se quedó ahí. El gobernador citado cayó de gracia de gran parte de los actores dentro de los medios, sin embargo, la noticia medular del hecho, la denigración de una periodista salió del aire, no entró al tendedero.

 

El hecho duró no menos de tres semanas en la esfera pública, los medios de comunicación y los devenires de la política mexicana dejaron a un lado este lamentable hecho y la opinión pública borró de la memoria los acontecimientos.

 

Pero, antes y después de que en Noviembre de 2007 la Suprema Corte de Justicia de la Nación declinara a favor del priista la noticia había desaparecido de los medios de comunicación. Mario Marín continuó con un Gobierno estatal discreto, un plan de comunicación que obligó a que su imagen pública redujera.

 

La lluvia

 

De repente cuando una persona va caminando por la calle y, de forma estrepitosa, comienza la lluvia corre a refugiarse para no mojarse. Se olvida de su camino y, atendiendo a lo inmediato y lo imperioso que significa verse amenazado por el agua, retrasa sus actividades. Siempre y cuando lo tome distraído, pero eso sí, cambia toda su dinámica.

 

Y así es como opera el sistema noticioso. Cuando el espectador va caminando de la mano con una noticia importante, de trascendencia o por lo menos que tiene que ver con la política, aparece la lluvia. Una serie de eventos que distraen la atención y ocasionan que los espectadores corran desviando su camino, el seguimiento a las notas, lo que finaliza en su olvido la mayoría de las veces. O cuando se quiere volver, la noticia ya desapareció para refugiarse en los archivos, en los sitios electrónicos o en las hemerotecas.

 

Ejemplo de esto muchos. El Chupacabras, los náufragos, las selecciones mexicanas de fútbol, los finales de telenovelas, los niños accidentados por el fuego cada época decembrina, las guerras en países lejanos o, lo que es más común, se inventan –a conveniencia, lo que es peor- eventos de beneficencia con grandes campañas mediáticas (el Teletón, para beneficiar a niños con cáncer o sordera, etcétera).

 

Sí, la lluvia aparece y el ciudadano baja la mirada, se distrae ante el espectacular hecho. Mientras, por el otro lado, las grandes fuerzas políticas, económicas y fácticas operan para quitar de la memoria grandes acontecimientos que pudieran desequilibrar el sistema que maniobra en su provecho.

 

Finito

 

El Gober Precioso, los sucesos de 2006 en Atenco, Las Muertas de Juárez, la familia acribillada en un reten militar, el caso Zongolica, el caso PEMEX Gate, los Amigos de Fox, las elecciones internas de 2008 en el PRD, el caso Montiel, el Gober Piadoso… grande es la lista de información política que, mas que una realidad, se han convertido en mitos, que si bien quedan en la memoria de gente, no dictan acciones a seguir, a buscar justicia ante estos.

 

Sí, la información es el primer elemento para la acción de la ciudadanía. Y ante el olvido parece ser que las cosas jamás podrán caminar a verdaderas transformaciones. Sin ser pesimista, no dejemos de pensar en cómo está hoy el tendedero para exigir que a futuro no se nos esconda la ropa tendida y que la lluvia de informaciones no nos agache la cabeza, busquemos impermeables. Medios alternativos… en fin.

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