EVERYBODY COMES TO HOLLYWOOD

Celulloid Android

 

“…Everybody comes to Hollywood,

They want to make it in the nieghborhood.

They like the smell of it in Hollywood

How could they hurt you when it looks so good…”

 

¿Cómo puede herir si luce tan bien? Mientras escucho estás líneas pienso; ¿Herir? Realmente hiere, quizá seamos amantes del dolor, ¿dolor? ¿Cuál dolor? Aquí no hay ningún dolor. En Hollywood nadie sufre, el sufrimiento es otro, como ser asediado minuto a minuto por un séquito de fotógrafos que buscan una foto donde me pique la nariz.

 

Cuánta gente se ha sentido atraída por venir hacía la Meca Americana de la cinematografía, donde los sueños, si bien no se vuelven realidad, por lo menos se plasman en el celuloide. ¡Ah el celuloide! Ese material con el que se hacen los sueños.

 

Hollywood destruye las carreras de las personas, aunque parezca que su vida gira en torno a las fiestas y la diversión, las revistas de nota rosa se encargan de mostrarnos el otro lado, el del sufrimiento, ¡Oh, Dios! como gozamos ver a la gente rica y famosa sufrir, quizá porque a nuestra mente llega el pensamiento egoísta y perdedor de “Que bueno que no tengo tantos millones, sino sufriría igual” (que cosa tan absurda).

 

Pero por qué este preámbulo sobre las atrocidades de la capital americana del cine si admito que a mí también me gustaría vivir en Hollywood; sin embargo, hace unos días fui a ver la última película de Won Kar Wai, un aclamado cineasta Chino en su debut como director hollywoodense (ya saben, mucho dinero de presupuesto, actores bonitos, locaciones en  Las Vegas, autos lujosos y elementos que toda película americana debe tener).

 

 

El Resultado, My blueberry nights una película cursi, tonta e inverosímil, que no es comedia, ni drama y mucho menos tragedia, sino un guión pueril con caras bonitas. un claro ejemplo de que Hollywood vicia las ideas de los grandes directores, quienes una vez que llegan ahí, lo único que producen es basura.

 

¿Dónde quedó el ingenio mostrado en películas como Fallen Angels o Happy together?

 

            Pero la historia no es nueva, quién no recuerda las primeras películas de Kurosawa, como Rashomon o trono de Sangre, quien al final de su vida hizo una película espantosa como El cumpleaños. O de manera reciente Ang Lee, que si bien Brokeback Mountain no es una mala cinta,  también hizo la peor versión de Hulk de Marvel comics para cine, aunque por fortuna decidió regresar a su natal China para crear Lust Caution.

 

Hoy por hoy, un sinnúmero de personas,  entre directores, actores, fotógrafos y productores, llegan aquí con el sueño de gloria, glamour y fama, aunque, el precio que pagan es más caro de lo que parece.

 

¿Por qué las compañías se empeñan en comprar  talentos extranjeros? ¿Por qué no fomentar la producción nacional en el extranjero?

 

Moraleja: Lust Caution de Ang Lee, hay que verla; My Blueberry Nights de Won Kar Wai, hay que evitarla.

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