Esculturas Oníricas en el Soumaya

Dalí, en catalán, es homófona del ser,

Yo soy el símbolo de todos los deseos del mundo,

El deseo de poseer la vida en su totalidad,

de renacerla, de reinventarla en la muerte

en el espacio de los sueños.

 

Salvador Dalí (1904-1989)

 

Victoria Marlene Gama

 

Patrocinado por TELMEX, Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México A. C. y Fundación Carso, se presenta en el Museo Soumaya la exposición Dalí juego y deseo se exhibe en estos días hasta el 6 de julio del año en curso.

 

El cosmos surrealista del autoproclamado genio del siglo XX ha dejado de ser volátil para materializarse en esculturas de metal.

 

Dalí se adelantó a la sociedad de su época, fue más allá. Su tradición siempre fue estar en contra de las costumbres, normas morales, y sobre todo de la cotidianidad de la vida, por eso fue todo un personaje que cautivo al arte en más de una de sus expresiones.

 

Paranoico, creativo hasta llegar a la incoherencia, el genio logró plasmar a través de la lógica de los sueños y juegos, sin forma ni sentido, sus temores, deseos, fobias y liberaciones, que son también las de todo ser humano.

 

Dalí juego y deseo, se exhibe en el Antiguo Atrio del Templo de San Francisco, en el centro histórico de la Ciudad de México y en el exterior del Museo Soumaya en Plaza Loreto, espacios que buscan interactuar con el espectador y acercarle una de las colecciones más representativas del surrealismo.

 

En la profundidad de su mente y alma oníricas, el genio surrealista se da el lujo de derretir el tiempo, crear hombres y mujeres con múltiples cajones, modelar cristos etéreos que buscan respuestas más allá de lo espiritual, y las hallan en los juegos de los sueños más perversos y extraños provenientes de la caverna humana.

 

Algunas de las esculturas que forma parte de la exposición son: Newton surrealista (1977), Gabinete antropomórfico (1982), El unicornio (1977), La danza del tiempo I (1979), Venus espacial (1977), entre otras.

 

Sus esculturas, pertenecientes a la colección del Museo Soumaya, combinan elementos que vienen del sin sentido de los sueños y la contradicción de la conducta humana. Todo ello se encuentra fundido en cobre, metal que guarda el crudo testimonio de las pasiones del hombre para la posteridad.

 

El pintor, escultor, escritor y director logró plasmar en algunas de las bellas artes el laberinto que representa el inconsciente del hombre, sin descomponer las figuras, manchas de colores y geometrismo abstracto que tanto caracterizan al surrealismo, pues recordemos que Salvador Dalí fue uno de sus principales exponentes en el mundo.

 

Si el espectador prefiere la ruptura de esquemas en el arte, Dalí juego y deseo, es una buena opción para deleitar el lado onírico de su ser y divagar sobre las inconstancias del tiempo y el espacio, para caer de nuevo en las contradicciones de sí mismo.

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